"Historia de una Bruja Vampiro" [Spoilers][Xover]

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"Historia de una Bruja Vampiro" [Spoilers][Xover]

Mensaje  Disumo el Sáb Nov 07, 2009 5:29 am

Bien, antes que nada: Hola!! Very Happy
Ahora sí, traigo este fic que también ha estado siendo publicado en otro lugar por ahí que no importa mucho (que no me vean escribir eso xD); y creo que cuenta con las ventajas de la... "experiencia"... ¡jajaja! Es un crossover con Harry Potter pero a decir verdad, está ubicado mucho después de que terminara la saga. Los personajes principales son Teddy Lupin, el hijo de Remus Lupin y que solo fue mencionado un par de veces en el séptimo libro; Diana Lupin su...esposa, de mi invención; y bueno, todos los de Crepúsculo. ¿Qué cómo rayos se unen esos dos universos taaaan buenos pero taaan diferentes? Suspect pues leyendo se darán cuenta. Twisted Evil


Formalidades:
Trata de una pareja de magos que son atacados por un vampiro, y pasan su existencia entre ambos mundos: el de los magos, y el de los vampiros. Para adaptarse a los dos, necesitarán la ayuda de sus familias: los Potter y los Cullen. Pero muchas situaciones inesperadas se interpondrán en sus vidas. ¿Lo lograrán?

Género: romance, drama, en ocasiones comedia, y algunos momentos lemon y lime.

Disclaimer: Es un fanfic con trama creada por mi, algunos de los personajes también son de mi invención. Sin embargo incluye varios personajes de JKR y de Stephenie Meyer.
No ha sido creado con el fin de ofender a nadie, sólo como entretenimiento.


Advertencia: si no has leído toda la saga de Crepúsculo (Twilight), y quieres hacerlo, no leas este fic, ya que contiene muchos spoilers (adelantos) de los cuatro libros pertenecientes a ésta novela. Igualmente si no has leído Las Reliquias de la Muerte, ya que sus personajes tienen origen en ese libro.

Parejas: Diana[OC]/Teddy Lupin (principal), Ginny/Harry Potter, y las mismas de la historia original de Crepúsculo.

Espero que les guste, recibo toda clase de comentarios y ya voy alistando el cesto para los tomatazos... aunque sería muy feliz si no tuviera que usarlo xD
¡Besitos!






Capítulo 1. Confusión.


Al mirar al pasado, mi vida parecía la de otra persona.

Hacía nueve años me había enterado que era bruja. Fue, hasta hace poco, la noticia ¡más increíble y sorprendente de mi vida! Desde pequeña, todos en mi familia y yo sabíamos que había algo diferente, “extraño” en mi. Una vez, cuando tenía un año, mi hermana mayor me puso en el encierro y yo quería mi juguete favorito, pero como ella no me lo daba lo hice levitar hasta mi; cuando estaba en pre escolar jugando en los columpios, me caí y fracturé la nariz, pero al llevarme a la enfermería yo estaba bien, sana. La maestra creyó que lo de la fractura fue una ilusión suya. Tres años después, estaba en el patio de mi casa, buscando flores, sin embargo las que mas me gustaban (las rosas) estaban aun en botón, desee tanto que florecieran que de alguna forma se abrieron…

Por eso, como algunos de mis amigos magos, me sentí abrumada, asustada, y luego feliz cuando recibí la visita de la señora Hooch, quien me explicó que la directora Minerva McGonagall le pidió ir a buscarme hasta mi país porque se me había reservado una plaza en el Colegio Hogwarts de Magia.

No podía creer que alguien viniera de tan lejos solo por mí, yo, que no tenía nada especial ni excepcional… Supe luego que había sido escogida para ese colegio por un tal Sombrero Seleccionador, que es el encargado de elegir los alumnos; él había oído de magos en otros continentes que no pueden recibir una educación mágica de calidad porque en sus países no existen instituciones de esta clase. Así que decidió darles la oportunidad a algunos, afortunadamente.

Mucho tiempo había pasado desde entonces. Mis estudios en Hogwarts habían terminado hacía dos años y muchísimas cosas y personas especiales habían llegado a mi vida. En Gryffindor había conocido a Victoire Weasley, Johann Wood y Teddy Lupin, y en el primer año nos convertimos en los mejores amigos.

Victoire y Johann habían sido pareja desde el séptimo curso, ella trabajaba para el banco Gringotts y él era sanador en San Mungo. Ted y yo llevábamos cuatro años de ser novios, él es auror, como fue su mamá, y yo trabajaba como traductora en el Departamento de Criaturas Mágicas en el Ministerio. Queríamos casarnos pronto, ya teníamos todo arreglado: trabajo estable, el horario ideal, una hermosa casa perfecta para una familia, donde ya vivíamos juntos. Decidimos tener hijos luego de casarnos, por lo que yo me estaba cuidando para evitar un embarazo, pero ya se sabe que todo puede fallar en esta vida… Luego de tres semanas de atraso en mi regla, de constantes indigestiones y cambios de humor totalmente anormales, le pedimos a Johann que me hiciera un chequeo. Es bueno tener un sanador como mejor amigo, ¡nadie más podría habernos dicho de mi embarazo con tanto entusiasmo! Aún me da risa al recordar la cara de bobo que puso al decirlo.

– ¿Recuerdan cuando hablamos que Vicky y yo seríamos los padrinos de sus hijos? –dijo–. Pues tendré que empezar a buscar el traje para la ocasión. Sabía que ustedes son bien… traviesos, ¿eh?

–Jo, ¿de qué estás hablando? –dijo desconcertado Ted.

–Pues de que esta mujercita bella que tenemos aquí ¡¡esta embarazada!! –contestó mirándome con una sonrisa de oreja a oreja. –Ya verán cuando se lo cuente a Vicky.

– ¡¿Que… que tendremos… un hijo?! –casi gritó Ted.

–Eso les estoy diciendo hace rato, ¿o tengo que explicarte también como se hacen los bebés? Mira, una abejita se enamora de una florcita…

– ¡No seas tan tonto! –se rió algo nervioso Ted. Me miró, esperando mi reacción, y me tomó de la mano– Amor… ¿amor? ¿Estás bien?

Yo estaba en shock, sentía que mi corazón había dejado de latir un momento y luego vuelto a latir furiosamente. No podía hablar. Sentía tantas cosas. Incredulidad porque se suponía estaba cuidándome de un embarazo, miedo por el futuro, felicidad porque un hijo de Ted era lo que más deseaba en el mundo y sabía que él quería lo mismo, y amor… inexplicable, un amor infinito hacia el pequeño bebito que estaba creciendo en mi, un amor que se hacía más y más fuerte a cada segundo a pesar de apenas haberme enterado de su existencia.

Ahora pienso que mi reacción ante la noticia no fue la más adecuada. Empecé a reír, primero suavemente y luego casi a carcajadas, al mismo tiempo lloraba. Asusté un poco a mi novio y a mi amigo pero entre risas y lágrimas logré decir:

–Estoy bien, no pongan esas caras… solo me rio porque estoy feliz… y lloro por lo mismo… creo.

Pude ver alivio en sus rostros.

–Bueno, siempre he dicho que estas algo loca… por eso eres amiga mía –dijo Jo, abrasándome.

Esa noche, Ted me llevó a cenar a uno de los restaurantes más elegantes de la ciudad y ya en casa celebramos íntimamente la gran noticia.






Abrí mis ojos.

– ¡¿Qué es esto?! –exclamé. Más sorpresa. Parecía ser el atardecer de un día soleado, pero veía todo diferente, como si me hubiera puesto lentes o viera todo a través de una lupa de aumento. Veía todo claro, definido, todos los matices de colores… y parecía ver más lejos. Cuando hablé, mi voz no sonó como mi voz.

Seguía tendida en el suelo del bosque, sentía la hierba bajo mi cuerpo y el calor de la tierra, así que me senté. Puse mis manos en mi abdomen y bajé mi mirada. El color de mi piel había cambiado, era bastante blanca, nunca había tenido ese color; bajo ellas, mi vientre seguía abultado. Lo acaricié, parecía que el bebé seguía allí, es más, podía sentir su forma casi exacta. Podría jurar que estaba sentado, con su cabecita hacia arriba.

– ¿Sentado? –dije en voz alta. Me confundí más al escucharme– ¿Qué es esto? –repetí.

–No estoy seguro –contestó una voz masculina, hermosa, diferente pero conocida a la vez.

Volteé a mi izquierda.

– ¡Oh!

Era Ted. Mi amor. Pero se parecía tanto al ser que me atacó, que no pude evitar saltar lejos de él.

Vaya, fui demasiado rápida. En menos de un segundo estaba en la rama de un árbol. ¿Cómo lo hice? No entiendo nada. El bebe se movió un poco.

–Diana –me llamó Ted.

Lo miré de nuevo, esta vez analizándolo. Ted siempre había sido alto, blanco, de ojos almendrados color castaño, y por ser un metamorfomago su cabello cambiaba de color varias veces por día, todos los días, aunque su tono propio era castaño claro. Sus tiempos como jugador de quidditch en el equipo de Gryffindor y su carrera como auror habían provocado que su figura fuera musculosa, atlética. Siempre ha sido más que hermoso para mí.

Pero ahora Ted era majestuoso. Seguía siendo musculoso pero sus músculos se veían tan firmes, su cabello estaba de su tono natural, y no cambiaba, eso me parecía extraño porque cuando se preocupaba su cabello se volvía azul; su piel era blanca como la de un unicornio y sus ojos eran de un rojo tan intenso, justo como la… sangre… Uhm, no había notado lo sedienta que estaba hasta que pensé en la sangre, hasta me dolía la garganta.

Esto estaba cada vez más difícil de explicar. Recordé cómo unos pocos momentos antes, todo era normal y humano para nosotros, cómo llegamos al bosque, todo.

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A mis cuatro meses de embarazo todo estaba bien. El bebé se desarrollaba perfectamente y mis malestares habían casi desaparecido. Ted y yo estábamos mejor que nunca, podía decirse que no podíamos pedir nada más a la vida. Hasta que…

Un fin de semana, decidimos ir a acampar al bosque. Era un lugar hermoso, pero pocas personas lo visitaban porque era casi desconocido, aunque Anthony, el guardabosque, que era mago y conocido mío, siempre vivía ahí con su familia en una pequeña casa, que no carecía de comodidades, ya saben, electricidad, agua potable, etc.

Levantamos la tienda de campaña y encendimos el fuego bajo unos árboles unos metros lejos de la casa del guardabosque. El día estaba siendo justo como lo imaginábamos: tranquilo, relajante. Al atardecer, empecé a tener la sensación de que había algo o alguien entre los árboles que nos observaba… Nos tranquilizamos diciéndonos que eran animales del bosque, ya sabíamos que nadie iba nunca ahí y que tampoco habían osos o felinos, así que nos fuimos a dormir cerrando la tienda.

Al cabo de unos minutos oímos el cierre de la tienda. ¡Alguien lo abría del otro lado! Todo sucedió demasiado rápido.

Un hombre alto, completamente blanco, entró a la tienda. Con manos frías como el hielo y fuertes como nadie podría imaginar me sujetó de la cintura y me sacó de la tienda. En algún lugar de la oscuridad, el hombre me tiró al suelo dejándome sin aire, por lo que no pude gritar.

Oía a Ted correr gritando por ayuda, acercándose a donde me había llevado el tipo.

Yo volvía a estar en shock, no podía pensar en nada.

–Dejemos que tu humano intente buscarte, luego él servirá –dijo el hombre, con acento similar al alemán.

– ¿Q–q–q–qué…? –susurré, aún desconcertada.

–Necesito tu sangre –contestó mi asesino con voz suave. –Tengo muchísima sed. Y hueles MUY bien.

Y sin más, se inclinó sobre mí, presionando fuertemente mi vientre con su cuerpo y sujetando mis muñecas haciendo sentir cómo mis huesos se harían polvo, y me mordió en el cuello. Empecé a gritar del intenso dolor y el miedo. Aquello era mucho peor que la maldición cruciatus.

Ted llegó hasta nosotros y, al ver lo que el hombre me hacía, entendió que era un vampiro. Siempre había sido excepcionalmente inteligente, y un auror muy hábil, como su padrino Harry. Empezó a lanzarle hechizos al ser, que no lo dañaron pero lo hizo soltarme. El otro mago, el guardabosque, llegó también.

No sé muy bien qué pasó luego. Recordé gritos, de Ted, mi amado Ted… gritos que no entendí porque yo misma me quejaba. Y recordaba sentir al bebé moverse muchísimo dentro de mí, con lo que lloré más intensamente porque sabía que estaba quemándose, sentía lo que yo… Más dolor, más fuego, mi bebé. Supongo que me desmayé varias veces al principio, porque no sentía ni sabía nada, volvía a sentirme morir, y silencio.

Había perdido completamente el sentido del tiempo. Oía mi corazón latir fuertemente y mi respiración forzada, otro corazón rápido y fuerte en algún lugar cercano, supuse (y rogué) fuera el de Ted. Me pregunté por qué si estaba tan cerca y su corazón latía, no me tocaba, no me hablaba. Fui más consciente de mi alrededor, aún sin abrir mis ojos; podía oír los pájaros cantar, el viento entre las hojas. Pensé que antes yo no podía oír el corazón de mi Ted a menos que me recostara a su pecho. Qué raro. Y menos aún al viento. De vez en cuando volvía a quejarme. Me pregunté también por qué no sentía a mi hijo moverse. Temí lo peor. Gradualmente el dolor físico desapareció, ya no me quemaba. Al menos mi corazón aún latía, significaba que estaba viva. Pero no oía a Ted.

Ahí fue cuando me desperté.
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–Ted, ¿qué sucede? ¿Por qué te ves tan distinto? –Empecé a decirle totalmente confundida–. ¿Y por qué nuestras voces han cambiado tanto? ¿Por qué todo es tan diferente…? ¿Qué pasó con el tipo que nos atacó? ¿Cuánto tiempo ha pasado?

–Tengo una teoría de qué es todo esto que está pasando. Pero primero baja de ese árbol, por favor.

Bajé y me coloqué frente a él. Fue fácil, no me tropecé ni lastimé. El bebé volvió a moverse, seguro lo incomodé.

–Bueno, según mi reloj, han pasado poco menos de tres días desde que ese ser nos atacó.

– ¿Tres días? Es mucho.

–Mm. Bueno, la criatura que provocó todo esto, pues, cuando te trajo al bosque, los seguí de inmediato, pero noté que era demasiado rápido, vi cuando te mordió, y comprendí lo que era. Empecé a lanzarle maldiciones, a pesar de saber que serían ineficaces, todo lo que quería era alejarlo de ti. Nos atacó a mi y a Anthony, el guardabosque. También me mordió, creo que estaba desesperado por alimentarse; pero Anthony ya estaba muy malherido, sangraba mucho, y al parecer eso consiguió que la criatura se olvidara de nosotros. Me acerqué un poco a ti, quería ayudarte pero pronto empecé a sentir los efectos del veneno y perdí el control. No pude hacer nada…

Terminó con una expresión de tristeza en su rostro tan profunda que me hizo llorar. Aún podía hacerlo pero fue extraño.

–Sé que no pudiste hacer nada –dije abrazándolo–. De seguro pasaste por lo mismo que yo. Pero, ¿puedes decirme qué era el ser que nos atacó? Es que sigo sin adivinarlo.

–Era, es, un vampiro.

– ¿De verdad? Pero, creía que no hay vampiros en Gran Bretaña, que el Ministerio vigilaba todas sus actividades.

–Parece que este escapó a ese control.

–Significa que nosotros… que él nos… –pensé que no podía ser cierto, no debía serlo.

–Nos convirtió en lo mismo que él –dijo Ted confirmando mis oscuros temores.

–Amor, no puede ser cierto –le contesté aterrorizada.

–Lo sé, es terrible. Pero tienes que creerme.

–No puedo.

–Tienes que. Dime, si hago esto –pasó su mano por mi rostro y mi corazón se aceleró–, ¿qué sientes?

“Un deseo incontrolable de besarte” estuve a punto de decir, pero supe que no se refería a emociones.

–Estás helado.

–Ahora –me abrazó recostándome en su pecho, cerca de su corazón, cosa fácil ya que soy de muy baja estatura–, escucha. Dime, ¿oyes algo?

Escuché atentamente. No era difícil, podía oír todo a mi alrededor. Sin embargo:

–Nada. Tu respiración solamente. ¡Oh! Ahora recuerdo que en este tiempo que estuvimos… ¿transformándonos? –pregunté. Asintió–. Bueno, oía nuestros corazones latir, pero en un momento dejé de escuchar el tuyo.

–Es por eso por lo que llaman a los vampiros “los no muertos”. Como su corazón no late, no se consideran vivos, sin embargo hacen todo lo que los vivos hacen.

–Pero mi corazón si late.

–Si. Eso no lo entiendo –contestó Ted, parecía curioso pero hizo una mueca–. No puedo pensar ahora… tengo sed.

Me lo recordó y el dolor de garganta volvió.

–Yo también. Y ahora, ¿qué hacemos?

–No lo sé. Soy tan nuevo como tú en esto.

–Al menos sabemos qué buscar: sangre humana –lo miré, resignada a lo peor.

–Lo haremos juntos –me prometió mirándome a los ojos. Mi corazón volvió a acelerarse–. Siempre nos ayudaremos.

–Siempre –contesté, con algo similar a una sonrisa en mis labios.

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Re: "Historia de una Bruja Vampiro" [Spoilers][Xover]

Mensaje  Akatsuki. el Sáb Nov 07, 2009 11:49 pm

Ya de antemano me encanta que cumplas con lo de los disclaimers y todo *-* aaaay (L) y bueno, te cambié el color del titulo, es que no sé que follones armé una vez remodelando el foro y puse que se podian poner colores y ahora no se como quitarlo, espero que no te moleste.
Y bueno, el capitulo me ha gustado, omg, es que Teddy para mi es (LLLLL) siempre lo adoré (vamos, desde que lei el septimo de Jotaká xDD)
Espero que lo sigas prontito ^^

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Re: "Historia de una Bruja Vampiro" [Spoilers][Xover]

Mensaje  Disumo el Sáb Nov 14, 2009 4:32 am

¡Gracias! de antemano te digo que un gusto cumplir con todo eso, como escribí antes, las "ventajas de la experiencia"... xD No, para nada me molesta, ¡mientras no borres el fic! ¡jajaja!
Yo también amo a Teddy desde que leí sobre él. Es que hasta en la foto que le enseñó Remus a Harry se veía que era ¡ADORABLE!
Me alegro te haya gustado. Espero que a los y las demás también... si es que los hay. Laughing
Y sin más, traigo el segundo capítulo. ^_^





Capítulo 2. Un nuevo y agridulce comienzo.

Mi primera experiencia de cacería fue algo… singular.

Decidimos que lo mejor era dejar de pensar, dejarnos llevar por el instinto, ya sabríamos cómo hacerlo gracias a él. Ambos temíamos por la seguridad de nuestro hijo. Sabíamos que estaba vivo gracias a que lo sentimos moverse algunas veces mientras discutíamos cómo buscar nuestra primera comida en esta nueva vida. Es evidente que el niño es muy fuerte, si comparamos la intensidad de sus golpecitos cuando éramos humanos con la intensidad que tienen ahora.

Preferimos no asumir riesgos, así que Ted se encargaría de atacar y yo esperaría tras él, para acabar los detalles. Razonamos que los humanos no son tan difíciles de atacar, y menos aún los muggles, nuestra experiencia como magos nos había ayudado mucho a darnos cuenta de ello. Y hablando de magia…

Recordamos que nuestras varitas mágicas estaban en la tienda. Uf, era sorprendente que apenas tres días atrás llegamos a ese bosque por un poco de tranquilidad; el cambio en nuestras vidas resultaba abrumador.

Empezamos a caminar por el bosque, siendo en verdad increíble el descubrir las novedades de nuestros vampíricos cuerpos. Redescubrimos las fragancias de la madera húmeda y de las flores, los colores y los sonidos de todo. De todo, excepto de los animales que huían a toda prisa de nosotros, corrían a sus madrigueras, a sus refugios, y la verdad, es que tenían sobradas razones para hacerlo.

Lo pensé un momento: no hay presas de gran tamaño, no pueden aplacar mi intensa sed, pero si atenuarla. Podía oír sus corazones fácilmente, por encima de mi propio corazón, imaginé la sangre fluyendo por sus cuerpos…

–Agh, ¡no puedo más! –gruñí.

Vi un nido en un árbol, lo trepé, y encontré una ardilla, era muy pequeña pero la sed pudo más. La mordí con fuerza; un gran error, por ser tan pequeña fue fácil reducirla a trocitos.

–Genial, ahora tengo que tomar la sangre de mis manos… no es lo mismo –dije decepcionada.

–Mmm, no creí que una ardilla fuera suficiente. No fue una buena idea –me dijo divertido Ted.

Vaya, qué silencioso es, no lo escuché subir al árbol.

–Al menos ya hice mi primer intento de cacería. ¡Te gané! –le dije sacándole la lengua.

–Pero yo cazaré alimento de verdad, algo grande… ya sabes –me guiñó un ojo.

–Si, no lo dudo. Hay algo que no entiendo.

–Yo tampoco entiendo muchas cosas.

– ¿Cómo haces? Es decir, yo no soporté la sed al oír los corazones de estos animales. Pero el mío late, como el de ellos. ¿Cómo haces para no querer atacarme?

Ted me miró, serio, pensativo. Contestó:

–No siento sed alguna por ti. Tienes una esencia muy similar a la mía, por si no lo habías notado, eres muy similar a mí, y te amo, jamás te dañaría, eso es bastante fuerte. Aunque no sé por qué no somos totalmente iguales.

–Mmm, eso es interesante. Pensaba que sabíamos todo sobre criaturas mágicas.

–No, ése es Hagrid –sonrió un poco–. Pero recuerda que los magos no tenemos mucha información sobre vampiros porque no estuvieron de acuerdo en firmar el Estatuto del Secreto cuando fue propuesto, y no compartieron sus secretos o legislaciones (si es que las tienen) con los magos.

–Y ahora, ¿qué somos nosotros? Nacidos magos, convertidos en vampiros… ¿tú eres un mago-vampiro y yo una bruja-vampiro? –empecé a sonreír–. Eso no suena sexy.

–La verdad, no. Esto es una catástrofe: ¡hemos perdido el sex-appeal! –me dijo entre sarcástico y divertido.

–Tengo mucha sed –dije mirando los restos de la ardilla y cambiando el tema bruscamente. No lo podía evitar, la sensación era casi insoportable.

–Vamos –dijo Ted tomándome de la mano–. Démonos prisa.

–Mmm –me perdí al sentir su mano en la mía. Quería besarlo de nuevo.

– ¿Qué pasa? –preguntó.

Lo miré a los ojos, lo abracé y me puse de puntitas. Acercó su rostro al mío, era instintivo, y nos besamos tiernamente. Era una sensación nueva, demasiado intensa. Sus labios estaban helados, igual que sus manos.

Oía el reloj de pulsera de Ted, conté un minuto: el beso era más intenso; dos minutos: empezamos a besar algo más que nuestras bocas; tres minutos: mi deseo por él es demasiado; cuatro minutos…

– ¡Aaahhh! –me separé de él jadeando.

– ¿Qué? –preguntó asustado.

– ¡Dios… mío… mis… pulmones… aire!

– ¡Oh! Ehm, ¿necesitas respirar?

–Si… increíble contener la… respiración cuatro minutos… es demasiado. Tú también, ¿no?

–Sinceramente, no sentí que me hiciera falta.

Puse cara de boba, eso era muy raro.

–OK, otra diferencia. Y tan bien que íbamos –dije decepcionada de mi capacidad pulmonar.

–No te preocupes –contestó riendo–, tenemos mucho tiempo aún.

Sentí mi garganta reseca una vez más, miré a Ted y comprendimos que necesitábamos lo mismo INMEDIATAMENTE.

Corrimos hasta la tienda de campaña. Había tantas cosas nuevas por sentir. Fue maravilloso, mientras fui humana jamás hubiera intentado correr estando embarazada, pero ahora de alguna manera sabía que no pasaría nada malo. Mi chico me miró con una enorme sonrisa en su boca y yo se la devolví. Pero pronto llegamos a la tienda, no estábamos muy lejos. Lástima.

Todo seguía en su lugar. Tomamos las varitas y tratamos emplear la magia para empacar, pero por más que pronunciamos diferentes hechizos ninguno hizo nada. Lo intentamos bastante tiempo, hasta que oscureció, pero de nada valió. Eso resultó desesperante.

Empacamos todo al mejor estilo muggle y lo metimos de vuelta al auto.

– ¿Qué pasó con Anthony? –pregunté viendo la casita.

–Se lo llevó el vampiro –dijo Ted con expresión sombría.

– ¡Oh! –estuve a punto de lamentarme por su familia pero no debía, pronto tendríamos que hacerle lo mismo a alguna persona. Preferí dejar de pensar en ellos como personas, mejor solo como humanos–. Me caía bien.

Entramos al auto. Decidimos buscar nuestra… comida, en una ciudad cercana. Cazaríamos lo que estuviera más accesible.

Así llegamos, bajamos del auto y nos ocultamos en una calle solitaria donde sólo brillaban las luces de un bar. Yo abrazaba a Ted, sentía algo similar al miedo y mucha emoción. Esperamos a que alguien saliera, hasta que cerca de la medianoche una pareja dejó el bar. Ambos parecían ir muy tomados y no saber a dónde dirigirse.

Rápida y silenciosamente Ted se colocó frente a ellos, lanzó al hombre contra la pared de la callejuela antes incluso de que el otro lo mirase bien, tan fuerte que lo dejó inconsciente. Pude ver que la mujer iba a gritar pero me lancé contra ella golpeándola contra el suelo, también quedó inconsciente. Era algo más alta que yo, mediría uno sesenta, y debía pesar unos cincuenta y tantos kilos, pero eso no impidió que la cargara hasta un rincón más oscuro por si pasaba alguien frente al callejón. Supe que mi novio ya estaba alimentándose cuando el olor a sangre llegó hasta mí. No me gustaba el olor de la mujer, tenía mucho alcohol en sus venas, me desagradaba. Cerré mis ojos y me dejé llevar.

Minutos después terminamos la “cena”, me sentía satisfecha a pesar de mi desagrado; me acerqué a Ted y lo abracé.

– ¿Cómo te sientes? –pregunté.

–Mucho mejor –contestó besando mi frente–. Esto fue menos duro de lo que temía. Es natural; sabe muy bien.

–Mmm, a mi no me gustó su sabor –dije echando una indiferente ojeada al cuerpo–. Pero ya no tengo sed.

– ¿Segura? ¿No prefieres cazar algo que sepa mejor? ¿O intentar comer otra cosa? –Ted miraba con cierta preocupación mi vientre. De seguro pensaba en qué pasaría con nuestro hijo.

–Debería intentarlo, por él –contesté acariciando mi abdomen–. Vamos a casa, ahí podré prepararme algo.

Regresamos al auto, dejando los restos de nuestra primera cacería atrás de nosotros y pensando que esta nueva vida no era tan terrible como imaginamos en un primer momento. Todo era natural. Sólo debíamos olvidar los prejuicios humanos, mágicos o no, y ser conscientes de que después de todo no buscamos esto.


Wink ¿Y?


Última edición por Disumo el Jue Nov 19, 2009 6:16 pm, editado 1 vez

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Re: "Historia de una Bruja Vampiro" [Spoilers][Xover]

Mensaje  Bren el Miér Nov 18, 2009 6:34 pm

No he leído Harry Potter así que los personajes son totalmente nuevos para mí, aún así me gusta el fic Smile

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Re: "Historia de una Bruja Vampiro" [Spoilers][Xover]

Mensaje  Disumo el Jue Nov 19, 2009 6:15 pm

No he leído Harry Potter así que los personajes son totalmente nuevos para mí, aún así me gusta el fic Smile

Me alegro que te guste. ^^
En realidad, no importa mucho si no has leído Harry Potter porque el fic se explica por sí mismo, aunque se base en ambos libros.
Es más como una historia aparte de esas novelas.
XOXO!

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Re: "Historia de una Bruja Vampiro" [Spoilers][Xover]

Mensaje  Disumo el Sáb Nov 21, 2009 12:06 am

Decidido, siguiendo mi costumbre, publicaré semanalmente. ^^
Ojalá en los otros fics pudieran hacerlo también porque la mayoría están MUY buenos. Crying or Very sad


Capítulo 3. Asombro.

Regresamos a casa la madrugada del martes. Se sentía muy bien estar en ese sitio tan familiar.

Era una casa color terracota, de dos plantas. Tenía un pequeño jardín y en realidad lo que más me gustaba de ella era que todos los puebles eran de madera añejada, excepto los sillones (por obvias razones de comodidad) que eran mullidos y de color chocolate, Una pared llorona* dividía la sala de las amplias escaleras con pasamanos de hierro forjado que daban al segundo piso, la pared contigua tenía dos puertas: la izquierda daba a la cocina, y la de la derecha al comedor, donde había un mueble con vinos y el juego de mesa en madera de cenízaro regalo de mi madre; el comedor, a su vez, tenía una puerta de vidrio corrediza que daba al patio.

Mientras Ted desempacaba yo revisaba la contestadota, se suponía que volveríamos anteayer por la noche. Habían tres mensajes, uno de Vicky y Jo esperando noticias del paseo, ella me había encargado tomar fotos para contarle hasta el menor detalle; otro de Harry preguntando cómo estuvo el fin de semana, era el mejor padrino del mundo, casi como un padre para nosotros; y el más reciente de Ginny, invitándonos a cenar la noche anterior.

Ted entró y me sugirió llamarlos en la mañana, estarían durmiendo a esta hora, así que subí a cambiarme la ropa, él dijo que pronto me seguiría.

Entré a la habitación, encendí la luz y me quité la ropa dejándola en el suelo, quedando solo en ropa interior, ya que la mayoría de las prendas estaban llenas de tierra, ramitas y hojas producto del enfrentamiento con el otro vampiro en el bosque. ¡Iug! Si así estaba mi vestimenta no imaginaba cómo me debía ver yo, parecería una de esas brujas malvadas de los cuentos, con verruga en la nariz y todo.

Vicky me había regalado un espejo enorme que ocupaba bastante espacio, ella siempre fue una apasionada por la moda y por verse bien. Solía sentarme horas frente al espejo tratando de probar en mí nuevos looks, con ropas nuevas y peinados que aprendía en sus constantes cursos de peluquería a los que asistía con Fleur, su mamá; era bastante divertido, en especial cuando yo intentaba vestirla y ella ponía su expresión de “si salgo así a la calle, me confundo con los vagabundos”.

Me acerqué al espejo y quedé sin habla. Di vuelta en redondo mirando la habitación para asegurarme de que no había nadie más en ella. Estaba sola. Así que la del espejo debía ser yo, sin posibilidad de error.

Miré de nuevo. Una muchacha de veinte años me devolvía la mirada con sorpresa en sus almendrados ojos cafés, era baja y delgada, excepto por el pequeño bulto en su vientre. Sus rizos color castaño oscuro perfectamente definidos llegaban hasta sus codos, y su piel, antes ligeramente morena, estaba totalmente blanca, como la de Ted… Era toda perfecta. Era toda imposible.

Despacio fui pasando las manos por mi nuevo cuerpo, para asegurarme absolutamente que la que veía en el espejo era realmente yo. Eso parecía.
Ted entró al dormitorio y me miró curioso por lo que hacía. Lo miré con atención. También era perfecto. Mil veces mejor que los modelos súper sexys de las mejores revistas internacionales. Sinceramente qué tonta, era obvio que si Ted había cambiado físicamente yo también debía haberlo hecho.

– ¿Sorprendida? –me preguntó sonriendo y viendo mi reflejo.

–Mucho. ¿Por qué no me dijiste nada?

–Quería que pasaras esa sorpresa, por eso te dejé subir sola.

–Ya. Pero no soy la única. ¡Ven mírate! –lo tomé de la mano y coloqué frente al espejo.

Fue más que evidente que no esperaba verse tan hermoso como el mismo Narciso, su expresión de asombro era un poco cómica en medio de su rostro de dios.

– ¿Ahora quién es el sorprendido? –le dije. –Deberías cambiar tu ropa también, desmejora un poco tu persona.

Pareció volver poco a poco a la realidad.

–Ehm… Sí –miró su vestimenta. –Tienes razón.

Yo ya me había puesto un conjunto de dormir y estaba recogiendo la ropa del suelo, intenté usar mi varita de nuevo pero no funcionó. Al levantarme me mareé un poco y sentí mi estómago revolverse. Hacía varios días no tenía esa sensación.

– ¡Agh! –me quejé –. Aún no mejoran mis mareos.

Sentí arcadas.

–Mejor ve al baño –contestó Ted.

No había terminado de decirlo cuando ya estaba en el lavabo, vomité toda la sangre que tenía en el estómago, abrí la llave al máximo para que el agua se la llevara, el olor solo lo empeoraba, me daba más asco. Me senté sobre la tapa del inodoro apoyando la cabeza en mis manos y tratando de respirar con normalidad.

Ted me abrazó.

–No sabía que los vampiros pudieran vomitar.

–Ni yo –logré decir.

No hablamos en unos minutos.

–Creo que ya estoy bien.

– ¿Segura? Estás temblando.

–Es que… tengo algo de frío –miré sus brazos que me rodeaban por los hombros.

–Lo siento –y me soltó–. Lo olvidé. Es la falta de costumbre.

– ¿Por qué estás frío y yo sigo estando caliente? Si ambos somos vampiros y nos transformó la misma criatura, ¿no deberíamos ser similares?

–Eso parece ser lo lógico pero tampoco lo entiendo.

Volvimos al dormitorio y nos sentamos en la cama.

–Esto es frustrante –contesté mirándolo angustiada–. ¡No tenemos idea alguna sobre nosotros mismos! Desconocemos por qué somos diferentes, cómo deberíamos ser, ¡incluso cuáles son nuestras habilidades! Tiene que haber alguien que nos ayude.

–Creo que hay alguien. Pero es muy arriesgado para él hablar con nosotros.

– ¿Quién?

–Harry.

Harry. Claro. Como auror experto debía saber algunos secretos sobre vampiros. Sus múltiples viajes por el mundo, su amistad con Hagrid, sus muchas investigaciones sobre criaturas tenebrosas… Ése último pensamiento me congeló.

–Criaturas tenebrosas –repetí, en voz alta.

–Si –Ted se veía molesto–. Eso es en lo que nos convirtieron.

–Y es arriesgado que él hable con nosotros porque podríamos atacarlo –comprendí que dudara al sugerir a su padrino como ayuda.

–Bastante. Pero es nuestra única ayuda. Tenemos que pensar esto muy bien.

–De acuerdo –contesté. –Vamos a la cocina, buscaré algo normal para comer.

Me preparé un emparedado y una gigantesca taza de chocolate caliente, que siempre me había gustado. Aunque las cosas no sabían igual que antes (tenían un sabor muy simple, como una tortilla de harina), no tuve problema alguno comiendo, parecía que conservaba una parte humana en mi... interesante. Pasamos conversando gran parte de la madrugada sobre cómo explicarle esto a Harry y pedirle su ayuda, hasta que cerca de las cuatro de la madrugada caí dormida sobre el hombro de mi novio.
__________________________________________


Me despertó el timbre del teléfono.

– ¿Diga? –contestó Ted.

Estaba en mi cama, de seguro Ted me acostó en ella. Según el reloj, eran las nueve y treinta de la mañana.

–Si, ¿hablo a la casa de los Lupin? –oí una voz muy paternal y conocida al otro lado del auricular. Me levanté y empecé a vestir.

– ¡Harry! Claro, soy yo, Ted.

– Oh, disculpa, es que no reconocí tu voz. ¿Cómo han estado?

–Mm, bien… necesitamos tu ayuda con un asunto importante y urgente.

– ¿Es muy serio?

–Bastante.

–Te escucho.

– Es necesario que lo conversemos en persona. ¿Puedes, por favor, venir a mi casa? En un par de horas, a ser posible.

–De acuerdo. ¿Debo llevar o hacer algo en especial?

–Pídele a Ginny que venga contigo. La necesitamos también.

– ¿Le pasó algo a Diana, o al bebé? –Ginny era medimaga, y cuidaba de mí.

–Puede ser. Les explicaremos todo cuando vengan. Perdona que no te diga nada ahora, pero es mejor así. ¿Lo entiendes? –Ted dijo esto con tristeza en su voz, detestaba guardar secretos a su padrino, por pequeños que fueran.

–Por supuesto. Iremos lo más pronto que podamos.

–Gracias –fue todo lo que pudo decir Ted y colgó.

Bajé las escaleras y me paré a su lado.

–Buenos días –lo saludé, dándole un beso corto.

– ¿Dormiste bien?

–Bastante –sonreí–. ¿Y tú?

–No dormí.

Lo miré sorprendida. Si aquello era cierto debería verlo cansado y con ojeras, pero se veía la mar de bien. Recordé que no sabíamos nada de nosotros mismos. Grandioso.

–Adivinaré: ¿Tampoco necesitas dormir?

–Nop. Al fin puedo escuchar completas tus conversaciones en sueños.

–Qué bien. Espero no haber dicho nada que te moleste –dije insegura; desde pequeña hablaba dormida.

–Nada, no te preocupes –su tono cambió, pícaro-. Aunque dijiste que alguien iría a pescar.

– ¿En serio? –no recordaba haber soñado nada relacionado con la pesca–. No me hagas mucho caso mejor.

Me dedicó una fugaz sonrisa.

Aprovechamos el tiempo para repasar todo el plan de cómo explicarles a Harry y Ginny. Teníamos todo el día para hacerlo: nuestros trabajos quedaban más que pospuestos. Cerca del medio día oímos un coche acercarse, se asomó a la ventana.

–Son ellos –confirmó.

Esperamos en la sala hasta que golpearon la puerta. La abrí un poco, apenas para que vieran mis ojos.

–Hola. Gracias por venir tan pronto.

– ¿Están bien? –preguntó Ginny, su frente arrugada por la preocupación.

–Por favor, necesito que estén alertas. Les pedimos venir porque no tuvimos más opción, pero existe un gran peligro para ustedes. Prométanme que, si es necesario o si Ted o yo se lo pedimos, se defenderán; de nosotros.

– ¿De…? –dijo Ginny, Harry la interrumpió.

–Lo prometemos –y sacó su varita. Seguro había notado la seriedad y el leve tono de súplica en mis palabras.

Abrí del todo la puerta para que entraran y no la cerré, en caso de necesitarlo ellos podrían huir fácilmente. Su esencia llenó la habitación, Ted se tensó y dejó de respirar; contrariamente su olor no me atraía. Me acerqué a él y lo abracé, señal de advertencia.

Cuando nos miraron, su expresión fue primero de conmoción, luego extrañeza, curiosidad, temor, comprensión y finalmente cautela. Ellos podían adivinarlo, Harry era muy experto en estas cosas y Ginny a su lado había aprendido lo suficiente. No hablamos en muchos minutos, hasta que finalmente Harry dijo con calma:

– ¿Vampiros?

Asentimos con la cabeza. Ginny puso ojos de plato y no pudo evitar sujetar fuertemente su varita.

– ¿Cuánto tienen? ¿Este fin de semana?

–Un día exacto desde que despertamos –contesté.

Harry asintió, pensativo.

– ¿Se han alimentado?

–Lo suficiente para saciar la sed, por el momento.

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Ginny. Harry siguió impasible.

– ¿Y nos pidieron venir porque…?

–Los necesitamos, como familia. Sólo tú –dijo Ted dirigiéndose a su padrino– puedes ayudarnos a comprender qué somos, qué podemos hacer, ser nuestro guía. Y sólo tú –dijo mirando a Ginny– eres quien puede ayudar al bebé. Por favor.

–Se lo rogamos –dije tomando a Harry de las manos–, ¡por favor!

Tras unos minutos en los que pensaron en todo lo que les habíamos dicho, intercambiaron una larga mirada, y nos dijeron:

–Haremos todo lo que podamos.

–Pero necesitamos que ustedes también pongan el máximo esfuerzo de su parte –agregó Ginny mirando a Ted directo a los ojos–. Somos humanos, obviamente, y también su fuente de alimento. ¿Podrán controlar su sed?

–Es difícil, pero no imposible… lo estoy intentando lo mejor que puedo –le contestó.

–Lo estás haciendo muy bien –le dije. La verdad es que tenía una expresión de sufrimiento intenso, pero era lo menos malo que podía pasar.

– ¿Y tú? –me preguntó Harry.

–Sinceramente, su olor no me atrae en lo más mínimo.

– ¿Eso es posible? –preguntó Ginny a Harry.

–No es imposible, pero es extremadamente inusual. De acuerdo, ya que todos nos hemos comprometido a colaborar al máximo, ¿por dónde empezamos?

– ¡Gracias! –casi gritamos Ted y yo al mismo tiempo.





*No sé si las conocerán. Es una pared por donde cae agua suavemente dando un ambiente fresco a donde sea que estén. Como podrán notar, me encantan. xD
Bien, por si las dudas, un auror es un cazador de magos tenebrosos. Digamos que son como el FBI del mundo mágico.

Disumo
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