FUTURE NEVER DIES [Jacob/Renesmee] SPOILERS AMANECER
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Re: FUTURE NEVER DIES [Jacob/Renesmee] SPOILERS AMANECER
primer dia en clase y ya conoce a alguien jejeje como su madre xD
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Bea_J- Neófito
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Fecha de inscripción: 07/02/2009
Re: FUTURE NEVER DIES [Jacob/Renesmee] SPOILERS AMANECER
Bea_J escribió:primer dia en clase y ya conoce a alguien jejeje como su madre xD
Pero Nessie es más sociable que Bella y la gente a la que conoce es menos... repelente que Mike Newton y compañía jaja.
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Cuando habían sido simplemente Damon y Bonnie en el borde del mundo...

Bren- Neófito
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Fecha de inscripción: 13/10/2008
Re: FUTURE NEVER DIES [Jacob/Renesmee] SPOILERS AMANECER
Eh, pedazo de asquerosas, no os metais con Mike Newton que era de mis favoritos (L)
¿Solo se va a quedar un año?
¿Solo se va a quedar un año?

Akatsuki.- Vampiro
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Edad: 15
Localización: De rises pol campu y alrededores 8)

Re: FUTURE NEVER DIES [Jacob/Renesmee] SPOILERS AMANECER
Sí, porque al aparentar 17 se tuvo que meter al último año.
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Bren- Neófito
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Fecha de inscripción: 13/10/2008
Re: FUTURE NEVER DIES [Jacob/Renesmee] SPOILERS AMANECER
Capítulo 20: Renesmee
El director se despidió dejándome en la puerta de una clase bastante amplia. Dentro había alrededor de unos treinta alumnos, pero el profesor no había llegado, así que decidí esperar al lado de la puerta.
No pasó mucho tiempo hasta que la profesora entró en el aula, era una mujer de unos cincuenta años, delgada y con rasgos orientales.
- Buenos días chicos. Veo algún rostro conocido, pero aún así creo que será necesaria una presentación – se formó un murmullo general en el aula, a la gente no le gustaba hablar en público – Oh, vamos… estáis acostumbrados a hacerlo cada año.
Nos ordenó que nos pusiéramos de pie en la parte de atrás del aula, donde no había mesas. Y por orden de lista fue llamando uno a uno a todos los alumnos para que se pusieran delante de toda la clase y hablaran un poco sobre sí mismos, para después sentarse en el sitio que ella les asignaba.
Todos decían su nombre y edad y contaban algo sobre sus aficiones, había pocas preguntas por parte del resto y todo el mundo acababa en muy poco tiempo… hasta que llegó mi turno.
-¿Renesmee Carlie Cullen? – se formó otro alboroto general tras oír mi extraño nombre y, sobre todo, mi popular apellido.
- Me llamo Ness Cullen – hice hincapié en la palabra “Ness” – y hoy es mi primer día en este instituto. He venido para mudarme con mi tío, el Doctor Carlisle y su mujer, Esme.
-Ya veo que prefieres que te llamen Ness – la profesora me interrumpió, como me temía que haría – Pero tu nombre es muy particular ¿es mucha indiscreción que te pregunte de donde viene?
-Para nada – la historia que mi familia llevaba pensando desde hacía años no servía de nada si no podía contarla – Mi madre era Europea, Renesmee es un nombre común en Europa del Este, y Carlie… creo que también, pero no sé explicárselo con certeza.
El resto de clases transcurrieron de forma parecida, por supuesto, en todas tuve que explicar el origen de mi extraño nombre. Aunque nadie preguntó por el motivo de mi traslado a la mansión Cullen. Al oír mi apellido todos pensaron que Esme y Carlisle, tristes porque sus hijos ya habían pasado la veintena, habían decidido adoptar a otra adolescente. No obstante, cuando yo decía que Carlisle era mi tío, todos esos pensamientos quedaban disipados y eran sustituidos por otras suposiciones que nadie se atrevía a comprobar, intentando no parecer demasiado indiscretos.
Había llegado la hora del almuerzo y, tras seguir las instrucciones de mi inseparable plano del instituto, me adentré en el ruidoso comedor.
-¡Ness! ¡Aquí!
Pasé la vista por todo el comedor hasta encontrar a Mick batiendo los brazos en el aire, en una mesa al fondo de la sala. Me desplacé hasta allí a paso ligero, mientras comprobaba que no estaba solo, había una chica de pelo cobrizo realmente liso sentada a su lado, era muy guapa; al otro lado, una chica de pelo negro rizado y ojos verdes, también era bastante atractiva; un chico de pelo castaño y profundos ojos azules que se mostraba pensativo; y finalmente, otro rubio y fortachón con una gran sonrisa plantada en la cara; salvando las distancias, me recordaba a mi tío Emmet, me bastó con cruzar un par de frases con él para confirmar el parecido.
Mick, siempre tan amable, me introdujo al grupo y me presentó uno a uno. La chica que estaba a su lado era Verónica, y, como había sospechado, era su novia; la otra chica se llamaba Vanessa, el chico serio de los ojos bonitos era Rob y el doble de Emmet se llamaba Jared. Tras hablar un poco con ellos, observé que había coincidido con todos en alguna clase a excepción de Mick y Rob.
-De las tres clases a las que he ido contigo, en todas te han preguntado por tu nombre – me decía Verónica sonriendo – ¿Cómo lo soportas?
-Ya venía concienciada para ello, me advirtieron muy bien lo que era ser nueva aquí en Forks.
-Casi lo había olvidado – dijo Mick de pronto – Todavía me debes una explicación de por qué no me dijiste que ibas a quedarte en Forks, podríamos habernos visto por el verano.
-Bueno, como ya te dije, no era algo seguro – me había repetido tantas veces mi coartada para con los humanos que casi había terminado creyéndomela – Pero para que lo entiendas tengo que contarte parte de la historia por la cual estoy en Forks, lo cual es un alivio, porque tarde o temprano tendría que terminar contándola también.
Les conté la historia de mi vida ficticia con pelos y señales. Les conté como mis padres, con los que vivía en Chicago, habían fallecido hacía dos años en un accidente de tráfico; y cómo el hermano de mi padre y su mujer (mis abuelos, en realidad) habían estado luchando juicio tras juicio para traerme con ellos, mientras yo me alojaba en distintos orfanatos; ya que estaban muy unidos a mis padres y me querían como a una hija. Le expliqué a Mick que no le había dicho nada por el verano, ya que el juez me había concedido unos meses de prueba para ver si las cosas funcionaban, pero que, como no sabíamos a ciencia cierta si iban a concederles mi custodia, mis tíos preferían no llamar demasiado la atención.
Era una historia demasiado enrevesada, pero era la única creíble dada mi situación; y apostaba cualquier cosa a que les parecía menos complicada que la de verdad: que estaban ante una semivampira que en realidad era la nieta, y no la sobrina del doctor Carlisle y que, en lugar de padres muertos, tenía unos que permanecerían toda la eternidad en un cuerpo de diecisiete años; eso sin olvidar la parte en la que me matriculaba en un instituto atestado de humanos para olvidar una relación fallida con un hombre lobo.
El director se despidió dejándome en la puerta de una clase bastante amplia. Dentro había alrededor de unos treinta alumnos, pero el profesor no había llegado, así que decidí esperar al lado de la puerta.
No pasó mucho tiempo hasta que la profesora entró en el aula, era una mujer de unos cincuenta años, delgada y con rasgos orientales.
- Buenos días chicos. Veo algún rostro conocido, pero aún así creo que será necesaria una presentación – se formó un murmullo general en el aula, a la gente no le gustaba hablar en público – Oh, vamos… estáis acostumbrados a hacerlo cada año.
Nos ordenó que nos pusiéramos de pie en la parte de atrás del aula, donde no había mesas. Y por orden de lista fue llamando uno a uno a todos los alumnos para que se pusieran delante de toda la clase y hablaran un poco sobre sí mismos, para después sentarse en el sitio que ella les asignaba.
Todos decían su nombre y edad y contaban algo sobre sus aficiones, había pocas preguntas por parte del resto y todo el mundo acababa en muy poco tiempo… hasta que llegó mi turno.
-¿Renesmee Carlie Cullen? – se formó otro alboroto general tras oír mi extraño nombre y, sobre todo, mi popular apellido.
- Me llamo Ness Cullen – hice hincapié en la palabra “Ness” – y hoy es mi primer día en este instituto. He venido para mudarme con mi tío, el Doctor Carlisle y su mujer, Esme.
-Ya veo que prefieres que te llamen Ness – la profesora me interrumpió, como me temía que haría – Pero tu nombre es muy particular ¿es mucha indiscreción que te pregunte de donde viene?
-Para nada – la historia que mi familia llevaba pensando desde hacía años no servía de nada si no podía contarla – Mi madre era Europea, Renesmee es un nombre común en Europa del Este, y Carlie… creo que también, pero no sé explicárselo con certeza.
El resto de clases transcurrieron de forma parecida, por supuesto, en todas tuve que explicar el origen de mi extraño nombre. Aunque nadie preguntó por el motivo de mi traslado a la mansión Cullen. Al oír mi apellido todos pensaron que Esme y Carlisle, tristes porque sus hijos ya habían pasado la veintena, habían decidido adoptar a otra adolescente. No obstante, cuando yo decía que Carlisle era mi tío, todos esos pensamientos quedaban disipados y eran sustituidos por otras suposiciones que nadie se atrevía a comprobar, intentando no parecer demasiado indiscretos.
Había llegado la hora del almuerzo y, tras seguir las instrucciones de mi inseparable plano del instituto, me adentré en el ruidoso comedor.
-¡Ness! ¡Aquí!
Pasé la vista por todo el comedor hasta encontrar a Mick batiendo los brazos en el aire, en una mesa al fondo de la sala. Me desplacé hasta allí a paso ligero, mientras comprobaba que no estaba solo, había una chica de pelo cobrizo realmente liso sentada a su lado, era muy guapa; al otro lado, una chica de pelo negro rizado y ojos verdes, también era bastante atractiva; un chico de pelo castaño y profundos ojos azules que se mostraba pensativo; y finalmente, otro rubio y fortachón con una gran sonrisa plantada en la cara; salvando las distancias, me recordaba a mi tío Emmet, me bastó con cruzar un par de frases con él para confirmar el parecido.
Mick, siempre tan amable, me introdujo al grupo y me presentó uno a uno. La chica que estaba a su lado era Verónica, y, como había sospechado, era su novia; la otra chica se llamaba Vanessa, el chico serio de los ojos bonitos era Rob y el doble de Emmet se llamaba Jared. Tras hablar un poco con ellos, observé que había coincidido con todos en alguna clase a excepción de Mick y Rob.
-De las tres clases a las que he ido contigo, en todas te han preguntado por tu nombre – me decía Verónica sonriendo – ¿Cómo lo soportas?
-Ya venía concienciada para ello, me advirtieron muy bien lo que era ser nueva aquí en Forks.
-Casi lo había olvidado – dijo Mick de pronto – Todavía me debes una explicación de por qué no me dijiste que ibas a quedarte en Forks, podríamos habernos visto por el verano.
-Bueno, como ya te dije, no era algo seguro – me había repetido tantas veces mi coartada para con los humanos que casi había terminado creyéndomela – Pero para que lo entiendas tengo que contarte parte de la historia por la cual estoy en Forks, lo cual es un alivio, porque tarde o temprano tendría que terminar contándola también.
Les conté la historia de mi vida ficticia con pelos y señales. Les conté como mis padres, con los que vivía en Chicago, habían fallecido hacía dos años en un accidente de tráfico; y cómo el hermano de mi padre y su mujer (mis abuelos, en realidad) habían estado luchando juicio tras juicio para traerme con ellos, mientras yo me alojaba en distintos orfanatos; ya que estaban muy unidos a mis padres y me querían como a una hija. Le expliqué a Mick que no le había dicho nada por el verano, ya que el juez me había concedido unos meses de prueba para ver si las cosas funcionaban, pero que, como no sabíamos a ciencia cierta si iban a concederles mi custodia, mis tíos preferían no llamar demasiado la atención.
Era una historia demasiado enrevesada, pero era la única creíble dada mi situación; y apostaba cualquier cosa a que les parecía menos complicada que la de verdad: que estaban ante una semivampira que en realidad era la nieta, y no la sobrina del doctor Carlisle y que, en lugar de padres muertos, tenía unos que permanecerían toda la eternidad en un cuerpo de diecisiete años; eso sin olvidar la parte en la que me matriculaba en un instituto atestado de humanos para olvidar una relación fallida con un hombre lobo.
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Bren- Neófito
- Mensajes: 497
Fecha de inscripción: 13/10/2008
Re: FUTURE NEVER DIES [Jacob/Renesmee] SPOILERS AMANECER
buaa! esti capi si que mola brenda jeje me encanta^^
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Bea_J- Neófito
- Mensajes: 134
Fecha de inscripción: 07/02/2009
Re: FUTURE NEVER DIES [Jacob/Renesmee] SPOILERS AMANECER
Noticias de Jacobo Negro...
Capítulo 21: Jacob
Había tenido una agotadora mañana en el taller, así que cuando llegué a casa sólo pensaba en saciar mi hambre. Había tomado una ducha y, tras ponerme los viejos pantalones que utilizaba para dormir, me había dispuesto a buscar algo en la nevera que acallara los molestos crujidos que emitía mi estómago.
Me encontraba llevando a cabo ese plan, engullendo cantidades industriales de pollo, apoyado contra la encimera de la cocina, cuando el teléfono sonó. Deseé con todas mis fuerzas que fuera Billy, no sólo porque deseaba hablar con mi padre, sino porque si no era él, sería alguno de mis jefes y, casualmente, ninguno llamaba nunca para concederme unas vacaciones sorpresa, sino para todo lo contrario.
-¿Sí? – pregunté mientras descolgaba el viejo aparato (el único que había podido pagar).
-Eres tú… por fin – anunció aliviada una voz femenina, tremendamente elegante y también tremendamente familiar.
Me quedé paralizado, mis músculos se tensaron y por un momento, tuve miedo. No sabía qué iba a hacer, colgar sería inútil, pero si no…
Ella debió notar mi respiración interrumpida, casi jadeante, al otro lado del teléfono y decidió intervenir anticipándose a cualquier reacción precipitada por mi parte.
-¡No cuelgues! – sonaba más a una súplica que a una orden – Por favor Jake, sólo quiero hablar contigo.
-¿C… Cómo… - tragué saliva antes de continuar – has conseguido mi número?
-Vamos, te conozco demasiado bien – ahora parecía divertida con la situación - ¿Acaso creías que ibas a engañarme? ¿A mí?
-Bells… por favor – todavía estaba demasiado impresionado para bromas.
-Hablé con tu padre, estaba claro que él sabía tu paradero, no eres tan cruel como para ocultarle eso a Billy.
-Maldito viejo… - mascullé.
-Tranquilo, no te delató del todo. Él sólo me dijo que estabas en Nueva York, pero no me dio ningún otro dato. No obstante – añadió – no es muy difícil hacerse con una guía telefónica de la ciudad. Aunque ni te imaginas la cantidad de Jacobs Black que viven ahí…
-¿Lo sabe ella? – Mi voz sonó más dura de lo que pretendía, pero no pude evitarlo, estaba en shock – Que me has llamado ¿lo sabe?
-Pues claro que no, no te he llamado por Nessie.
- ¿No? – eso sí que me había pillado por sorpresa.
-No, Jacob Black, te he llamado por mí – guardé silencio esperando a que continuara – Se me ha hecho muy difícil la vida sin ti estos meses.
-Lo siento Bella, yo no quería… Pero tuve que irme porque…
-No quiero saber tus razones – interrumpió – Yo sólo… te echaba de menos, quería saber cómo te iba y poder contarte mis novedades, como antes. Necesito a mi mejor amigo.
Bella tenía razón, tenía que haberme puesto en contacto con ella, pero la situación era realmente complicada. No sabía cómo iba a reaccionar ella a mi partida, dado que era su hija a la que dejaba sin ninguna explicación. Hasta yo me daba asco a mí mismo, ¿cómo iba a quererme, habiéndole hecho eso a la pobre Renesmee? Pero ella era Bells y sabía que me iba a querer en cualquier ocasión, hiciera lo que hiciera, porque siempre había estado a mi lado y siempre lo estaría.
Hablamos durante mucho tiempo, sin miedo a que nos interrumpieran, porque no había nadie en esa inmensa casa suya.
-Sé que no me encuentro en condiciones de preguntar nada… pero… - me sorprendía lo estúpido y masoquista que podía llegar a ser - ¿cómo está Ness?
-Bueno Jake, no quiero mentirte, al principio estaba bastante mal – cerré los ojos y tensé la mandíbula con rabia, me odiaba a mí mismo – pero últimamente está mejor, la noto más animada. Ya casi… - dudó- ahora te nombra menos.
¿Por qué me había hecho tanto daño esa frase? “Ahora te nombra menos”. Eso era lo que quería desde el principio, que se olvidara de mí y ahora que lo estábamos consiguiendo… Era un estúpido, un masoquista y ahora un egoísta, Nessie estaba genial lejos de un monstruo como yo.
-Se ha matriculado en el instituto – mi amiga me conocía demasiado bien y quiso cambiar de tema – Lleva un mes yendo a clase y tiene varios amigos, hoy se traerá a dos a casa y… vendrán pronto.
-¿Al instituto? Vaya, eso es genial – fingí, tratando de olvidar mis pensamientos anteriores
- ¡Hola Bella! – pude oír al otro lado del teléfono, pero no era Bella quien hablaba, era un ruido de fondo.
Cuando pensaba que la cosa no podía ir a peor, ocurrió lo que menos me esperaba, tener que oír su voz. En realidad sonaba más fina, más elegante y fluida, más vampírica; pero seguía siendo su voz, de eso no cabía duda.
Sentí un profundo dolor en el pecho mientras me quedaba petrificado.
-Es mi padre – ahora volvía a hablar Bells, respondiendo a preguntas formuladas por la dolorosa voz, su voz.
-Ya se han ido – afirmó mi amiga al cabo de unos eternos segundos – Siento que hayas tenido que oírlo, me imagino que es lo último que necesitas.
-No, no pasa nada – recapacité – Parecía feliz ¿lo estaba?
-Sí, estaba radiante – noté como mi amiga sonreía, aunque no pudiera verla.
-Entonces todo esto ha merecido la pena.
Capítulo 21: Jacob
Había tenido una agotadora mañana en el taller, así que cuando llegué a casa sólo pensaba en saciar mi hambre. Había tomado una ducha y, tras ponerme los viejos pantalones que utilizaba para dormir, me había dispuesto a buscar algo en la nevera que acallara los molestos crujidos que emitía mi estómago.
Me encontraba llevando a cabo ese plan, engullendo cantidades industriales de pollo, apoyado contra la encimera de la cocina, cuando el teléfono sonó. Deseé con todas mis fuerzas que fuera Billy, no sólo porque deseaba hablar con mi padre, sino porque si no era él, sería alguno de mis jefes y, casualmente, ninguno llamaba nunca para concederme unas vacaciones sorpresa, sino para todo lo contrario.
-¿Sí? – pregunté mientras descolgaba el viejo aparato (el único que había podido pagar).
-Eres tú… por fin – anunció aliviada una voz femenina, tremendamente elegante y también tremendamente familiar.
Me quedé paralizado, mis músculos se tensaron y por un momento, tuve miedo. No sabía qué iba a hacer, colgar sería inútil, pero si no…
Ella debió notar mi respiración interrumpida, casi jadeante, al otro lado del teléfono y decidió intervenir anticipándose a cualquier reacción precipitada por mi parte.
-¡No cuelgues! – sonaba más a una súplica que a una orden – Por favor Jake, sólo quiero hablar contigo.
-¿C… Cómo… - tragué saliva antes de continuar – has conseguido mi número?
-Vamos, te conozco demasiado bien – ahora parecía divertida con la situación - ¿Acaso creías que ibas a engañarme? ¿A mí?
-Bells… por favor – todavía estaba demasiado impresionado para bromas.
-Hablé con tu padre, estaba claro que él sabía tu paradero, no eres tan cruel como para ocultarle eso a Billy.
-Maldito viejo… - mascullé.
-Tranquilo, no te delató del todo. Él sólo me dijo que estabas en Nueva York, pero no me dio ningún otro dato. No obstante – añadió – no es muy difícil hacerse con una guía telefónica de la ciudad. Aunque ni te imaginas la cantidad de Jacobs Black que viven ahí…
-¿Lo sabe ella? – Mi voz sonó más dura de lo que pretendía, pero no pude evitarlo, estaba en shock – Que me has llamado ¿lo sabe?
-Pues claro que no, no te he llamado por Nessie.
- ¿No? – eso sí que me había pillado por sorpresa.
-No, Jacob Black, te he llamado por mí – guardé silencio esperando a que continuara – Se me ha hecho muy difícil la vida sin ti estos meses.
-Lo siento Bella, yo no quería… Pero tuve que irme porque…
-No quiero saber tus razones – interrumpió – Yo sólo… te echaba de menos, quería saber cómo te iba y poder contarte mis novedades, como antes. Necesito a mi mejor amigo.
Bella tenía razón, tenía que haberme puesto en contacto con ella, pero la situación era realmente complicada. No sabía cómo iba a reaccionar ella a mi partida, dado que era su hija a la que dejaba sin ninguna explicación. Hasta yo me daba asco a mí mismo, ¿cómo iba a quererme, habiéndole hecho eso a la pobre Renesmee? Pero ella era Bells y sabía que me iba a querer en cualquier ocasión, hiciera lo que hiciera, porque siempre había estado a mi lado y siempre lo estaría.
Hablamos durante mucho tiempo, sin miedo a que nos interrumpieran, porque no había nadie en esa inmensa casa suya.
-Sé que no me encuentro en condiciones de preguntar nada… pero… - me sorprendía lo estúpido y masoquista que podía llegar a ser - ¿cómo está Ness?
-Bueno Jake, no quiero mentirte, al principio estaba bastante mal – cerré los ojos y tensé la mandíbula con rabia, me odiaba a mí mismo – pero últimamente está mejor, la noto más animada. Ya casi… - dudó- ahora te nombra menos.
¿Por qué me había hecho tanto daño esa frase? “Ahora te nombra menos”. Eso era lo que quería desde el principio, que se olvidara de mí y ahora que lo estábamos consiguiendo… Era un estúpido, un masoquista y ahora un egoísta, Nessie estaba genial lejos de un monstruo como yo.
-Se ha matriculado en el instituto – mi amiga me conocía demasiado bien y quiso cambiar de tema – Lleva un mes yendo a clase y tiene varios amigos, hoy se traerá a dos a casa y… vendrán pronto.
-¿Al instituto? Vaya, eso es genial – fingí, tratando de olvidar mis pensamientos anteriores
- ¡Hola Bella! – pude oír al otro lado del teléfono, pero no era Bella quien hablaba, era un ruido de fondo.
Cuando pensaba que la cosa no podía ir a peor, ocurrió lo que menos me esperaba, tener que oír su voz. En realidad sonaba más fina, más elegante y fluida, más vampírica; pero seguía siendo su voz, de eso no cabía duda.
Sentí un profundo dolor en el pecho mientras me quedaba petrificado.
-Es mi padre – ahora volvía a hablar Bells, respondiendo a preguntas formuladas por la dolorosa voz, su voz.
-Ya se han ido – afirmó mi amiga al cabo de unos eternos segundos – Siento que hayas tenido que oírlo, me imagino que es lo último que necesitas.
-No, no pasa nada – recapacité – Parecía feliz ¿lo estaba?
-Sí, estaba radiante – noté como mi amiga sonreía, aunque no pudiera verla.
-Entonces todo esto ha merecido la pena.
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Bren- Neófito
- Mensajes: 497
Fecha de inscripción: 13/10/2008
Re: FUTURE NEVER DIES [Jacob/Renesmee] SPOILERS AMANECER
Bea_J escribió::inlove:
Ya lo habías leído este x) Y el próximo capi no sé cuál será porque tengo uno escrito y otro a medias y no sé cuál poner =S
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Bren- Neófito
- Mensajes: 497
Fecha de inscripción: 13/10/2008
Re: FUTURE NEVER DIES [Jacob/Renesmee] SPOILERS AMANECER
Meca, pero si ya tengo escrito el 24 y aquí no colgué ni el 22 =S
Capítulo 22: Renesmee
Entré por la puerta seguida de Verónica y Vanessa y sus comentarios de admiración hacia mi casa. Vimos a mi madre, que hablaba tranquilamente por teléfono. Parecía sorprendida al vernos.
-¡Hola Bella! – Saludé - ¿con quién hablas?
-Es mi padre – dijo tras pensarlo unos segundos, probablemente evitando decir “tu abuelo Charlie”.
Subimos las escaleras hasta llegar a mi cuarto.
-¿Ella es la…?
-La chica de mi primo Edward – afirmé con una sonrisa.
Había hablado mucho de mi familia a los chicos, que estaban maravillados con la idea de que viviera con seis veinteañeros. Pero, como era lógico, todavía se confundían con los nombres y los parentescos.
Les presté unos vestidos que ya tenía apartados. Esa noche Verónica iba a dar una fiesta sorpresa a Mick por su cumpleaños, aprovechando que era viernes y al día siguiente no había clase. Y a fin de evitar que las chicas se gastaran demasiado dinero en vestidos, me había ofrecido a dejarles alguno de los tantos que Alice nos compraba. Tras múltiples agradecimientos por parte de ellas, nos fuimos a casa de Vero a prepararlo todo para la velada nocturna que nos esperaba.
-¡Hasta luego Bells! – grité mientras nos dirigíamos a la puerta principal.
-Hasta luego chicas – sonrió y se dirigió a mis amigas - ¿os han gustado los vestidos?
-Sí, son geniales – dijo Verónica – muchísimas gracias.
Nos fuimos rápidamente, no teníamos tiempo que perder, ya que actuábamos a contrarreloj si queríamos tenerlo todo listo para esa noche.
La casa de Verónica estaba cerca de la de Charlie, pero era bastante más grande que la de mi abuelo. Sus padres habían tenido el detalle de ir a pasar el día fuera y llegarían tarde, así que tendríamos varias horas de libertad.
A las ocho, la casa estaba lista, nosotras nos habíamos arreglado y todo el mundo había llegado ya. Rob y Jared habían llamado para avisarnos de que llegarían enseguida con Mick, quien no se esperaba nada.
Estábamos escondidos cuando sonó el timbre, Verónica abrió la puerta sonriendo, entonces todos saltamos y gritamos. Era mi primera fiesta sorpresa, y era genial.
Llevábamos media hora bailando y riendo cuando sonó el timbre, al parecer no había llegado todo el mundo. Mick abrió la puerta, como si supiera exactamente quién estaba al otro lado y sonrió al comprobar que no se había equivocado. Yo actué de manera totalmente opuesta, debía haber tenido en cuenta esa amistad antes de acudir a la fiesta.
Cuando los ojos negros de Seth se fijaron en mí, sentí el remordimiento recorriendo todo mi cuerpo. Si hubiera podido, habría enrojecido. Llevaba tres meses sin ir a La Push y, por consiguiente, tres meses sin hablar con ninguno de los chicos de la manada. No podía enfrentarme a eso.
Mick y el recién llegado se unieron a nosotros, que nos encontrábamos hablando sentados en las escaleras. Él los saludó a todos con camaradería, a mí solo me dedicó una sonrisa, conocía ese gesto y supe que también se sentía incómodo con esa situación.
Aprovechó un momento en el que el resto del grupo se encontraba sumido en una conversación en la que ninguno de nosotros dos tenía nada que aportar, para acercarse a mí. Noté su olor con más fuerza, lo había percibo cuando entró en la casa, pero ahora se encontraba demasiado cerca. Disimulé una mueca de desagrado. Ya conocía ese olor antes de mi transformación y podía tolerarlo, de hecho, antes lo ignoraba con total naturalidad. Pero, como casi todo, ahora lo percibía con el doble de fuerza. Me había costado dos meses acostumbrarme al atractivo aroma de los humanos, me pregunté si algún día podría acostumbrarme al suyo.
Me fijé en su rostro, mostraba la misma mueca que el mío. Sentí que por primera vez se fijaba en mis cambios. Me miró de arriba abajo con los ojos entornados, posiblemente analizando mi nívea piel y en los reflejos dorados en mis ojos marrones. Finalmente su rostro se relajó, pareció volver a recordar que seguía siendo la misma de siempre. Respiré aliviada.
- Te he echado de menos Nessie – su voz sonó como un susurro.
-Yo… sé que tenía que haber ido a la reserva, pero no podía, – mi rostro tornó en un gesto serio, de arrepentimiento – todavía era demasiado doloroso.
Él no sonreía y sus ojos estaban vidriosos, probablemente le pasara lo mismo al mirarme que me pasaba a mí al mirarle a él, recordaba a su amigo Jake, y le echaba de menos.
- Lo sé.
- ¿Están los chicos demasiado enfadados conmigo?
-No, por supuesto que no – me dirigió una mirada tan amable como las que me dedicaba meses atrás – La Push es tu casa y puedes volver cuando quieras.
- El problema es que también era la suya. Quiero seguir con mi vida, pero de vez en cuando me reconforto imaginando que no se ha ido nunca, que sigue en La Push. Ese lugar es todo él, si viera la reserva sin Jake allí sería como volver de un golpe a la realidad, un golpe demasiado duro para mí.
-Lo comprendo, a mí me cuesta tener que verlo todos los días.
Me cogió la mano para darme apoyo. Su piel ardía y me estaba quemando la mano, me costaba resistirlo. Antes el calor era soportable, incluso cómodo. Pero ahora el contraste de temperaturas era demasiado grande. Él retiró su mano, sintiendo el mismo efecto que yo.
-Vaya… hasta en eso has cambiado.
-¿Se nota mucho el cambio físico? – pregunté avergonzada.
Asintió con la cabeza.
- Estás realmente guapa, distinta, pero tus gestos y tus expresiones siguen siendo las mismas que antes – me sonrió de un modo fraternal que me hizo recordar tiempos mejores.
- Pues, a parte de mi familia, pareces ser el único que lo nota. Ni Mick ni el abuelo han notado nada.
-Tu abuelo está acostumbrado a verte cambiar y Mick… cuando te vio era de noche y eso disimularía tus rasgos, pero me ha dicho que eres la única persona que conoce que se vuelve más blanca en verano – se le escapó una carcajada irónica, yo reí con él.
-Me alegro de verte. Te he echado de menos, a todos.
-Nosotros a ti también.
Capítulo 22: Renesmee
Entré por la puerta seguida de Verónica y Vanessa y sus comentarios de admiración hacia mi casa. Vimos a mi madre, que hablaba tranquilamente por teléfono. Parecía sorprendida al vernos.
-¡Hola Bella! – Saludé - ¿con quién hablas?
-Es mi padre – dijo tras pensarlo unos segundos, probablemente evitando decir “tu abuelo Charlie”.
Subimos las escaleras hasta llegar a mi cuarto.
-¿Ella es la…?
-La chica de mi primo Edward – afirmé con una sonrisa.
Había hablado mucho de mi familia a los chicos, que estaban maravillados con la idea de que viviera con seis veinteañeros. Pero, como era lógico, todavía se confundían con los nombres y los parentescos.
Les presté unos vestidos que ya tenía apartados. Esa noche Verónica iba a dar una fiesta sorpresa a Mick por su cumpleaños, aprovechando que era viernes y al día siguiente no había clase. Y a fin de evitar que las chicas se gastaran demasiado dinero en vestidos, me había ofrecido a dejarles alguno de los tantos que Alice nos compraba. Tras múltiples agradecimientos por parte de ellas, nos fuimos a casa de Vero a prepararlo todo para la velada nocturna que nos esperaba.
-¡Hasta luego Bells! – grité mientras nos dirigíamos a la puerta principal.
-Hasta luego chicas – sonrió y se dirigió a mis amigas - ¿os han gustado los vestidos?
-Sí, son geniales – dijo Verónica – muchísimas gracias.
Nos fuimos rápidamente, no teníamos tiempo que perder, ya que actuábamos a contrarreloj si queríamos tenerlo todo listo para esa noche.
La casa de Verónica estaba cerca de la de Charlie, pero era bastante más grande que la de mi abuelo. Sus padres habían tenido el detalle de ir a pasar el día fuera y llegarían tarde, así que tendríamos varias horas de libertad.
A las ocho, la casa estaba lista, nosotras nos habíamos arreglado y todo el mundo había llegado ya. Rob y Jared habían llamado para avisarnos de que llegarían enseguida con Mick, quien no se esperaba nada.
Estábamos escondidos cuando sonó el timbre, Verónica abrió la puerta sonriendo, entonces todos saltamos y gritamos. Era mi primera fiesta sorpresa, y era genial.
Llevábamos media hora bailando y riendo cuando sonó el timbre, al parecer no había llegado todo el mundo. Mick abrió la puerta, como si supiera exactamente quién estaba al otro lado y sonrió al comprobar que no se había equivocado. Yo actué de manera totalmente opuesta, debía haber tenido en cuenta esa amistad antes de acudir a la fiesta.
Cuando los ojos negros de Seth se fijaron en mí, sentí el remordimiento recorriendo todo mi cuerpo. Si hubiera podido, habría enrojecido. Llevaba tres meses sin ir a La Push y, por consiguiente, tres meses sin hablar con ninguno de los chicos de la manada. No podía enfrentarme a eso.
Mick y el recién llegado se unieron a nosotros, que nos encontrábamos hablando sentados en las escaleras. Él los saludó a todos con camaradería, a mí solo me dedicó una sonrisa, conocía ese gesto y supe que también se sentía incómodo con esa situación.
Aprovechó un momento en el que el resto del grupo se encontraba sumido en una conversación en la que ninguno de nosotros dos tenía nada que aportar, para acercarse a mí. Noté su olor con más fuerza, lo había percibo cuando entró en la casa, pero ahora se encontraba demasiado cerca. Disimulé una mueca de desagrado. Ya conocía ese olor antes de mi transformación y podía tolerarlo, de hecho, antes lo ignoraba con total naturalidad. Pero, como casi todo, ahora lo percibía con el doble de fuerza. Me había costado dos meses acostumbrarme al atractivo aroma de los humanos, me pregunté si algún día podría acostumbrarme al suyo.
Me fijé en su rostro, mostraba la misma mueca que el mío. Sentí que por primera vez se fijaba en mis cambios. Me miró de arriba abajo con los ojos entornados, posiblemente analizando mi nívea piel y en los reflejos dorados en mis ojos marrones. Finalmente su rostro se relajó, pareció volver a recordar que seguía siendo la misma de siempre. Respiré aliviada.
- Te he echado de menos Nessie – su voz sonó como un susurro.
-Yo… sé que tenía que haber ido a la reserva, pero no podía, – mi rostro tornó en un gesto serio, de arrepentimiento – todavía era demasiado doloroso.
Él no sonreía y sus ojos estaban vidriosos, probablemente le pasara lo mismo al mirarme que me pasaba a mí al mirarle a él, recordaba a su amigo Jake, y le echaba de menos.
- Lo sé.
- ¿Están los chicos demasiado enfadados conmigo?
-No, por supuesto que no – me dirigió una mirada tan amable como las que me dedicaba meses atrás – La Push es tu casa y puedes volver cuando quieras.
- El problema es que también era la suya. Quiero seguir con mi vida, pero de vez en cuando me reconforto imaginando que no se ha ido nunca, que sigue en La Push. Ese lugar es todo él, si viera la reserva sin Jake allí sería como volver de un golpe a la realidad, un golpe demasiado duro para mí.
-Lo comprendo, a mí me cuesta tener que verlo todos los días.
Me cogió la mano para darme apoyo. Su piel ardía y me estaba quemando la mano, me costaba resistirlo. Antes el calor era soportable, incluso cómodo. Pero ahora el contraste de temperaturas era demasiado grande. Él retiró su mano, sintiendo el mismo efecto que yo.
-Vaya… hasta en eso has cambiado.
-¿Se nota mucho el cambio físico? – pregunté avergonzada.
Asintió con la cabeza.
- Estás realmente guapa, distinta, pero tus gestos y tus expresiones siguen siendo las mismas que antes – me sonrió de un modo fraternal que me hizo recordar tiempos mejores.
- Pues, a parte de mi familia, pareces ser el único que lo nota. Ni Mick ni el abuelo han notado nada.
-Tu abuelo está acostumbrado a verte cambiar y Mick… cuando te vio era de noche y eso disimularía tus rasgos, pero me ha dicho que eres la única persona que conoce que se vuelve más blanca en verano – se le escapó una carcajada irónica, yo reí con él.
-Me alegro de verte. Te he echado de menos, a todos.
-Nosotros a ti también.
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Cuando habían sido simplemente Damon y Bonnie en el borde del mundo...

Bren- Neófito
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Re: FUTURE NEVER DIES [Jacob/Renesmee] SPOILERS AMANECER
Ay, tia... Seth es taaaan adorable *.*

Akatsuki.- Vampiro
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Localización: De rises pol campu y alrededores 8)

Re: FUTURE NEVER DIES [Jacob/Renesmee] SPOILERS AMANECER
Capítulo 23: Renesmee
Ya eran mediados de noviembre en Forks, y la lluvia inundaba cada rincón del pequeño pueblo. No había nada que recordara a aquellos templados días de verano en los que, de vez en cuando, se podía avistar el sol en el horizonte.
Las gotas repiqueteaban en el empañado cristal de mi ventana como si quisieran realizar un acompañamiento musical acorde al movimiento del cepillo deslizándose entre mi pelo.
La melodiosa escena quedó interrumpida por unos golpecitos en la puerta de mi cuarto, la cabeza de Jasper asomó tras ella.
- Pequeña, es la hora.
Aprovechando que el cielo estaba encapotado también en Phoenix, mi madre había decidido hacer un viaje de fin de semana a mi abuela Renée y a Phil.
Había pedido un taxi que la llevaría hasta el aeropuerto, y no tardaría mucho en llegar. Así que era el momento de la despedida.
Cuando Jasper y yo bajamos al piso de abajo, toda la familia estaba reunida en el hall, colocados en un perfecto semicírculo frente al cual estaba Bella. Uno a uno, todos le dedicaban palabras amables de despedida. Ella no respondía, probablemente pensara que toda esa parafernalia era excesiva para dos días que estaría fuera, pero los Cullen éramos famosos por nuestra efusividad. Edward me miró y me dedicó una sonrisa, yo se la devolví, había acertado.
- Nessie, acuérdate de visitar a tu abuelo Charlie este fin de semana – asentí y ella me besó cariñosamente la frente – Te echaré de menos.
- Ella a ti no, porque nada más que te vayas amordazaremos a Edward y montaremos una fiesta para todo el instituto de Forks – bromeó Emmett entre grandes carcajadas y me miró - ¿A que sí, pequeñaja?
Rosalie le dio un codazo en el costado, sabía que a Bella le costaba separarse de mí, como a toda madre le cuesta separarse de su hijo. Pero a ésta no pareció importarle el comentario del grandullón, simplemente le sacó la lengua y se acercó a darle el último beso a mi padre antes de partir; después, salió por la puerta y entró en el taxi, el cual llevaba aparcado varios minutos delante de la casa.
Edward se quedó apoyado sobre el marco de la puerta mirando pensativo el rastro que el vehículo había dejado en la tierra. Abracé su cintura y hundí mi cabeza en su pecho.
- Tranquilo, sólo son dos días ¿Qué es eso para ti?
No lo vi, pero supe que se había dibujado una sonrisa en su rostro. Me besó la coronilla con dulzura.
- No te creas que porque la jefa se halla ido puedes hacer lo que quieras, te vigilaré de cerca – bromeó – Y a Emmett también.
El resto del día – y de la noche – transcurrió despacio, no tenía ningún plan interesante que realizar, así que hice los deberes y practiqué al piano con Edward.
El sábado fue un día más entretenido. Alice y Rose decidieron ir de compras a Port Angeles y me uní a su plan; finalmente los chicos nos acompañaron, ya que no tenían otra cosa que hacer. Fue divertido pasar un día en familia, aunque todos echamos en falta a Carlisle y Esme, quienes prefirieron quedarse en casa y disfrutar de la tranquilidad por una tarde; y, por su puesto, a mi madre. Pero quien más anhelaba a ésta era Edward, que estuvo pendiente del móvil casi todo el día.
Caminábamos por una de las atestadas calles de Port Angeles mientras charlábamos tranquilamente. Rose y Emmett iban más retrasados, cogidos de la mano y bromeando cariñosamente; a mi lado iban Alice y Jasper, ella hablaba y él la estrechaba fuertemente contra sí con un brazo que había pasado por su cintura, la miraba silencioso con una sonrisa en los labios como siempre hacía, disfrutando de ella; por último, yo iba con mi padre, quien descansaba su brazo sobre mi hombro. Me sentía más integrada con mi familia que nunca, cualquiera que nos hubiera visto jamás hubiera supuesto el parentesco que nos unía a todos. La gente pensaría que éramos un grupo de amigos de la misma edad o incluso tres parejas, lo que supondría que mi padre y yo… Sacudí la cabeza tratando de eliminar esa idea de mi cabeza. Él, siempre atento a mis pensamientos, profirió una sonora carcajada.
- Te echaba de menos, Ness – susurró Alice.
- Pero si vivimos juntas – respondí con el ceño fruncido debido a mi sorpresa.
Ed y Jazz nos miraban sonriendo, el primero posiblemente le hubiera leído el pensamiento a su hermana, al segundo no le hacía falta un don para saber lo que Alice pensaba en cada momento.
- Creo que lo que tu tía quiere decir – se atrevió a decir Jasper – es que está algo celosa de tus nuevos amigos.
- ¡Eh! – se quejó Alice mientras lo fulminaba con la mirada.
- Alice, fuiste tú quien me dijo que matricularme en el instituto me vendría bien y tenías razón.
- Pero jamás te lo hubiera dicho si hubiera sabido que nos íbamos a distanciar tanto – dijo mirando al suelo, tal vez por vergüenza – Ahora pasas tanto tiempo con ellos…
- Oh – corrí hacia ella y la abracé – Sabes que por muchas amigas nuevas que tenga, tú siempre serás mi favorita. Porque fuiste la primera.
Era cierto, yo había sido una niña demasiado… “adulta” para mi edad, aún así todos se portaban como padres protectores conmigo. Todos, excepto Alice. Ella era la única que, aún intentando protegerme en todo momento, me trataba como a una igual y no como a una cría.
Ya había pasado una hora desde nuestra conversación, cuando vi, tras el escaparate de una tienda, a Verónica y Vanessa. Me habría gustado ir con ellas, pero sabía los sentimientos de mi familia y quería pasar todo el día con ellos.
- Ve – la voz de mi padre interrumpió mis pensamientos.
-Pero…
-A ellos tampoco les importa – me dijo señalando a mis tíos con la barbilla – ve.
Les miré y ellos me sonrieron y me dedicaron guiños, aprobando el permiso de mi padre.
- De acuerdo, pero esperad aquí un minuto. Voy a saludarlas y vengo a despedirme.
Cuando salí de la tienda al cabo de pocos minutos acompañada de mis dos amigas, todos parecieron sorprendidos.
-Si no os importa, he invitado a las chicas que se unan a nuestro día de compras – dije con una sonrisa mirando a Alice.
Nos reunimos con Mick, Rob y Jared unas tiendas más abajo, ya que Vero y Vanessa habían quedado allí con ellos. Al principio la situación era un poco incómoda, ya que mis tíos y mi padre se mostraban algo reacios a relacionarse con humanos, pero la situación no tardó en cambiar. En cuanto Edward comprobó que no había ningún pensamiento de maldad hacia mí en la mente de ninguno, se volvió tan amable como él sabía ser cuando quería; Alice hablaba con todos muy animadamente, ya que era casi imposible para ella ser desagradable con nadie; a Emmett y Jasper les pasó lo mismo. La que tardó más tiempo en acostumbrarse fue Rose, quien miraba a mis amigos como si fueran demasiado poca cosa para mí. Yo le dediqué una mirada de súplica, demostrando que era realmente importante para mí que fuera amable con ellos, así que lo hizo, porque yo era su pequeña y le costaba no complacerme.
Mientras ellos hablaban, los miraba con incredulidad. Pero era cierto, allí estaban, vampiros y humanos compartiendo una agradable velada juntos, como iguales. Y en cierto modo era gracias a mí. Pocas veces me había sentido tan satisfecha conmigo misma y la ancha sonrisa que se dibujó en mi rostro el resto del día, lo demostraba.
Ya eran mediados de noviembre en Forks, y la lluvia inundaba cada rincón del pequeño pueblo. No había nada que recordara a aquellos templados días de verano en los que, de vez en cuando, se podía avistar el sol en el horizonte.
Las gotas repiqueteaban en el empañado cristal de mi ventana como si quisieran realizar un acompañamiento musical acorde al movimiento del cepillo deslizándose entre mi pelo.
La melodiosa escena quedó interrumpida por unos golpecitos en la puerta de mi cuarto, la cabeza de Jasper asomó tras ella.
- Pequeña, es la hora.
Aprovechando que el cielo estaba encapotado también en Phoenix, mi madre había decidido hacer un viaje de fin de semana a mi abuela Renée y a Phil.
Había pedido un taxi que la llevaría hasta el aeropuerto, y no tardaría mucho en llegar. Así que era el momento de la despedida.
Cuando Jasper y yo bajamos al piso de abajo, toda la familia estaba reunida en el hall, colocados en un perfecto semicírculo frente al cual estaba Bella. Uno a uno, todos le dedicaban palabras amables de despedida. Ella no respondía, probablemente pensara que toda esa parafernalia era excesiva para dos días que estaría fuera, pero los Cullen éramos famosos por nuestra efusividad. Edward me miró y me dedicó una sonrisa, yo se la devolví, había acertado.
- Nessie, acuérdate de visitar a tu abuelo Charlie este fin de semana – asentí y ella me besó cariñosamente la frente – Te echaré de menos.
- Ella a ti no, porque nada más que te vayas amordazaremos a Edward y montaremos una fiesta para todo el instituto de Forks – bromeó Emmett entre grandes carcajadas y me miró - ¿A que sí, pequeñaja?
Rosalie le dio un codazo en el costado, sabía que a Bella le costaba separarse de mí, como a toda madre le cuesta separarse de su hijo. Pero a ésta no pareció importarle el comentario del grandullón, simplemente le sacó la lengua y se acercó a darle el último beso a mi padre antes de partir; después, salió por la puerta y entró en el taxi, el cual llevaba aparcado varios minutos delante de la casa.
Edward se quedó apoyado sobre el marco de la puerta mirando pensativo el rastro que el vehículo había dejado en la tierra. Abracé su cintura y hundí mi cabeza en su pecho.
- Tranquilo, sólo son dos días ¿Qué es eso para ti?
No lo vi, pero supe que se había dibujado una sonrisa en su rostro. Me besó la coronilla con dulzura.
- No te creas que porque la jefa se halla ido puedes hacer lo que quieras, te vigilaré de cerca – bromeó – Y a Emmett también.
El resto del día – y de la noche – transcurrió despacio, no tenía ningún plan interesante que realizar, así que hice los deberes y practiqué al piano con Edward.
El sábado fue un día más entretenido. Alice y Rose decidieron ir de compras a Port Angeles y me uní a su plan; finalmente los chicos nos acompañaron, ya que no tenían otra cosa que hacer. Fue divertido pasar un día en familia, aunque todos echamos en falta a Carlisle y Esme, quienes prefirieron quedarse en casa y disfrutar de la tranquilidad por una tarde; y, por su puesto, a mi madre. Pero quien más anhelaba a ésta era Edward, que estuvo pendiente del móvil casi todo el día.
Caminábamos por una de las atestadas calles de Port Angeles mientras charlábamos tranquilamente. Rose y Emmett iban más retrasados, cogidos de la mano y bromeando cariñosamente; a mi lado iban Alice y Jasper, ella hablaba y él la estrechaba fuertemente contra sí con un brazo que había pasado por su cintura, la miraba silencioso con una sonrisa en los labios como siempre hacía, disfrutando de ella; por último, yo iba con mi padre, quien descansaba su brazo sobre mi hombro. Me sentía más integrada con mi familia que nunca, cualquiera que nos hubiera visto jamás hubiera supuesto el parentesco que nos unía a todos. La gente pensaría que éramos un grupo de amigos de la misma edad o incluso tres parejas, lo que supondría que mi padre y yo… Sacudí la cabeza tratando de eliminar esa idea de mi cabeza. Él, siempre atento a mis pensamientos, profirió una sonora carcajada.
- Te echaba de menos, Ness – susurró Alice.
- Pero si vivimos juntas – respondí con el ceño fruncido debido a mi sorpresa.
Ed y Jazz nos miraban sonriendo, el primero posiblemente le hubiera leído el pensamiento a su hermana, al segundo no le hacía falta un don para saber lo que Alice pensaba en cada momento.
- Creo que lo que tu tía quiere decir – se atrevió a decir Jasper – es que está algo celosa de tus nuevos amigos.
- ¡Eh! – se quejó Alice mientras lo fulminaba con la mirada.
- Alice, fuiste tú quien me dijo que matricularme en el instituto me vendría bien y tenías razón.
- Pero jamás te lo hubiera dicho si hubiera sabido que nos íbamos a distanciar tanto – dijo mirando al suelo, tal vez por vergüenza – Ahora pasas tanto tiempo con ellos…
- Oh – corrí hacia ella y la abracé – Sabes que por muchas amigas nuevas que tenga, tú siempre serás mi favorita. Porque fuiste la primera.
Era cierto, yo había sido una niña demasiado… “adulta” para mi edad, aún así todos se portaban como padres protectores conmigo. Todos, excepto Alice. Ella era la única que, aún intentando protegerme en todo momento, me trataba como a una igual y no como a una cría.
Ya había pasado una hora desde nuestra conversación, cuando vi, tras el escaparate de una tienda, a Verónica y Vanessa. Me habría gustado ir con ellas, pero sabía los sentimientos de mi familia y quería pasar todo el día con ellos.
- Ve – la voz de mi padre interrumpió mis pensamientos.
-Pero…
-A ellos tampoco les importa – me dijo señalando a mis tíos con la barbilla – ve.
Les miré y ellos me sonrieron y me dedicaron guiños, aprobando el permiso de mi padre.
- De acuerdo, pero esperad aquí un minuto. Voy a saludarlas y vengo a despedirme.
Cuando salí de la tienda al cabo de pocos minutos acompañada de mis dos amigas, todos parecieron sorprendidos.
-Si no os importa, he invitado a las chicas que se unan a nuestro día de compras – dije con una sonrisa mirando a Alice.
Nos reunimos con Mick, Rob y Jared unas tiendas más abajo, ya que Vero y Vanessa habían quedado allí con ellos. Al principio la situación era un poco incómoda, ya que mis tíos y mi padre se mostraban algo reacios a relacionarse con humanos, pero la situación no tardó en cambiar. En cuanto Edward comprobó que no había ningún pensamiento de maldad hacia mí en la mente de ninguno, se volvió tan amable como él sabía ser cuando quería; Alice hablaba con todos muy animadamente, ya que era casi imposible para ella ser desagradable con nadie; a Emmett y Jasper les pasó lo mismo. La que tardó más tiempo en acostumbrarse fue Rose, quien miraba a mis amigos como si fueran demasiado poca cosa para mí. Yo le dediqué una mirada de súplica, demostrando que era realmente importante para mí que fuera amable con ellos, así que lo hizo, porque yo era su pequeña y le costaba no complacerme.
Mientras ellos hablaban, los miraba con incredulidad. Pero era cierto, allí estaban, vampiros y humanos compartiendo una agradable velada juntos, como iguales. Y en cierto modo era gracias a mí. Pocas veces me había sentido tan satisfecha conmigo misma y la ancha sonrisa que se dibujó en mi rostro el resto del día, lo demostraba.
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Bren- Neófito
- Mensajes: 497
Fecha de inscripción: 13/10/2008
Re: FUTURE NEVER DIES [Jacob/Renesmee] SPOILERS AMANECER
Bonito, todo me parece bonito ^^
quiero saber de Jake
cuando volvera ?
que le pasara ?
quiero saber de Jake
cuando volvera ?
que le pasara ?
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Bea_J- Neófito
- Mensajes: 134
Fecha de inscripción: 07/02/2009
Re: FUTURE NEVER DIES [Jacob/Renesmee] SPOILERS AMANECER
Capítulo 24: Jacob
Dejé que el aire perfumado del bosque entrara por mis fosas nasales y me llenara los pulmones. Eché un último vistazo alrededor para comprobar que esa zona estaba tan aislada como todos comentaban y, finalmente, cerré los ojos dejándome llevar. Noté como mis dedos comenzaban a temblar y como el temblor se extendía hasta que todo mi cuerpo dio fuertes sacudidas. Un rugido salió de lo más hondo de mi cuerpo, la fiera deseaba salir después de casi dos semanas escondida, deseaba ser libre de nuevo. De lo siguiente que tuve consciencia fue de que me encontraba a cuatro patas y mis pezuñas arañaban el suelo mientras corría entre los árboles. No oía voces en mi cabeza, la distancia era tan grande como para romper la conexión con la manada… La distancia. Había perdido la noción del tiempo corriendo y tal vez llegara tarde a mi cita.
Muy a mi pesar, guardé al lobo otra vez en el rincón más recóndito de mi alma y volví a convertirme en Jacob Black. Cogí la ropa que había apartado y caminé hacia el coche. Todavía estaba emocionado, me había sentido tan libre corriendo por el bosque… Había huído con la idea de no transformarme nunca más, pero no era tan fácil como parecía, en Nueva York había más vampiros de los que podía imaginar y era demasiado duro resistirme a veces. Por eso, cuando pasaban alrededor de dos semanas, viajaba a los bosques alejados de la inmensa ciudad para, más o menos, liberar la energía contenida. Sabía que algún día lograría acallar los aullidos de la bestia que había en mí para siempre, pero no sabía cuántos años tardaría en conseguirlo.
Encontrar la carretera de camino al aeropuerto no fue difícil, como tampoco lo fue encontrar aparcamiento en el gigantesco parking. Miré el reloj, llegaba justo. No quería entrar y perderme en la inmensidad del edificio, así que esperé delante de la puerta principal. Minutos después, mi visita había llegado.
- No puede ser – tan pronto como oí su voz, me giré a toda velocidad - ¿Has crecido? ¿Más?
Reí a gusto y corrí a coger su maleta mientras le pasaba el brazo por encima del hombro. El contacto con su gélida piel hizo que me estremeciera, pero no aparté el brazo. Nunca me acostumbraría a que Bella fuera una de ellos, por muchos años que pasaran.
Ya en el coche, hablamos todo el camino, como habíamos hecho en anteriores ocasiones por teléfono. Era extraño para nosotros hablar tanto tiempo, pero teníamos tan sólo un par de días por delante y no íbamos a desperdiciarlos con silencio.
-¿¡Alice también!? – grité después de que Bella me confesara que su cuñada sabía la verdad sobre su viaje.
- No pude mentirle cuando mi futuro se desvaneció de sus visiones – se defendió encogiéndose de hombros – Pero tranquilo, sólo lo saben ella y Edward, nadie más.
Finalmente, aparqué el coche en el garaje que pertenecía a Jack, el dueño del bar en el que trabajaba; que se encontraba justo al lado de éste, a un par de manzanas de mi piso. Jack era muy amable y, aunque él lo negara, me había cogido cariño en estos meses; siempre me ayudaba en todo lo que necesitaba, como dejarme aparcar el coche en su pequeño garaje o darme el sábado libre para poder estar con Bells.
Bella no pudo contener la cara de horror al ver mi destartalado edificio y la cosa no mejoró mientras metía la llave en la puerta del apartamento, notaba en su rostro cómo esperaba encontrarse un desastre antinatural al otro lado; pero no fue así. Tras cruzar la puerta y observar el amplio salón pintado de color crema en el que tan solo se encontraban un sofá negro de segunda mano (al igual que todo lo que había en el piso) pero en muy buen estado, una mesilla sobre la que estaba el teléfono y la pequeña televisión; su rostro se relajó, respiró soltando aire tranquilamente y sonrió.
- Lo admito, es mucho mejor de lo que me esperaba.
Le mostré la pequeña cocina, que en realidad no estaba separada del salón, simplemente era una parte de éste que había sido pintada de otra manera y en la que se habían colocado unos pobres muebles de cocina, una encimera y varios electrodomésticos; la guié también por el pequeño cuarto de baño y mi espaciosa habitación, con una cama demasiado amplia para mí sólo y el estrecho vestidor de puerta blanca.
Después de que mi amiga comprobara que sabía cuidar de mí mismo mejor de lo que ella sospechaba y de que pudiera felicitarme por mis labores de limpieza, nos sentamos en el sofá mientras yo comía algo de comida china que tenía en el frigorífico.
- Todavía no me has contado por qué has elegido este sitio para vivir – me dijo.
- Creo recordar que sí lo hice.
- No me refiero a Nueva York, me refiero a Brooklyn, a esta zona de la ciudad.
- Como ya te había comentado, las primeras semanas me hospedé en albergues y hostales porque el dinero no me daba para más. Un día, mientras realizaba mi ronda de buscar trabajo desesperadamente, llegué a este barrio, que es casi una ciudad por sí mismo, y comencé a pasear. Había sido un día horrible, me encontraba fatal anímicamente y creía que jamás encajaría en este lugar – ella puso cara de pena, sufría al imaginarme en esa situación – Pero entonces me fijé en una señal de tráfico, una de las tantas que hay para hacer publicidad del distrito. Esa en especial, quedará grabada en mi memoria para siempre. Sobre un fondo azul y verde, unas inmaculadas letras blancas anunciaban: "Welcome to Brooklyn. Home to Everyone From Everywhere”. Al leer esas palabras, supe que tenía que vivir aquí, costase lo que costase.
- Vaya…
- No te creas que fue fácil, tuve que buscar trabajo aquí y ahorrar lo suficiente para pagar el alquiler.
- Pero lo conseguiste, como todo lo que te propones – me sonrió, orgullosa de mí.
Hablamos durante horas y horas, teníamos demasiado que contarnos. No sé en qué momento de la noche exactamente me quedé dormido.
Dejé que el aire perfumado del bosque entrara por mis fosas nasales y me llenara los pulmones. Eché un último vistazo alrededor para comprobar que esa zona estaba tan aislada como todos comentaban y, finalmente, cerré los ojos dejándome llevar. Noté como mis dedos comenzaban a temblar y como el temblor se extendía hasta que todo mi cuerpo dio fuertes sacudidas. Un rugido salió de lo más hondo de mi cuerpo, la fiera deseaba salir después de casi dos semanas escondida, deseaba ser libre de nuevo. De lo siguiente que tuve consciencia fue de que me encontraba a cuatro patas y mis pezuñas arañaban el suelo mientras corría entre los árboles. No oía voces en mi cabeza, la distancia era tan grande como para romper la conexión con la manada… La distancia. Había perdido la noción del tiempo corriendo y tal vez llegara tarde a mi cita.
Muy a mi pesar, guardé al lobo otra vez en el rincón más recóndito de mi alma y volví a convertirme en Jacob Black. Cogí la ropa que había apartado y caminé hacia el coche. Todavía estaba emocionado, me había sentido tan libre corriendo por el bosque… Había huído con la idea de no transformarme nunca más, pero no era tan fácil como parecía, en Nueva York había más vampiros de los que podía imaginar y era demasiado duro resistirme a veces. Por eso, cuando pasaban alrededor de dos semanas, viajaba a los bosques alejados de la inmensa ciudad para, más o menos, liberar la energía contenida. Sabía que algún día lograría acallar los aullidos de la bestia que había en mí para siempre, pero no sabía cuántos años tardaría en conseguirlo.
Encontrar la carretera de camino al aeropuerto no fue difícil, como tampoco lo fue encontrar aparcamiento en el gigantesco parking. Miré el reloj, llegaba justo. No quería entrar y perderme en la inmensidad del edificio, así que esperé delante de la puerta principal. Minutos después, mi visita había llegado.
- No puede ser – tan pronto como oí su voz, me giré a toda velocidad - ¿Has crecido? ¿Más?
Reí a gusto y corrí a coger su maleta mientras le pasaba el brazo por encima del hombro. El contacto con su gélida piel hizo que me estremeciera, pero no aparté el brazo. Nunca me acostumbraría a que Bella fuera una de ellos, por muchos años que pasaran.
Ya en el coche, hablamos todo el camino, como habíamos hecho en anteriores ocasiones por teléfono. Era extraño para nosotros hablar tanto tiempo, pero teníamos tan sólo un par de días por delante y no íbamos a desperdiciarlos con silencio.
-¿¡Alice también!? – grité después de que Bella me confesara que su cuñada sabía la verdad sobre su viaje.
- No pude mentirle cuando mi futuro se desvaneció de sus visiones – se defendió encogiéndose de hombros – Pero tranquilo, sólo lo saben ella y Edward, nadie más.
Finalmente, aparqué el coche en el garaje que pertenecía a Jack, el dueño del bar en el que trabajaba; que se encontraba justo al lado de éste, a un par de manzanas de mi piso. Jack era muy amable y, aunque él lo negara, me había cogido cariño en estos meses; siempre me ayudaba en todo lo que necesitaba, como dejarme aparcar el coche en su pequeño garaje o darme el sábado libre para poder estar con Bells.
Bella no pudo contener la cara de horror al ver mi destartalado edificio y la cosa no mejoró mientras metía la llave en la puerta del apartamento, notaba en su rostro cómo esperaba encontrarse un desastre antinatural al otro lado; pero no fue así. Tras cruzar la puerta y observar el amplio salón pintado de color crema en el que tan solo se encontraban un sofá negro de segunda mano (al igual que todo lo que había en el piso) pero en muy buen estado, una mesilla sobre la que estaba el teléfono y la pequeña televisión; su rostro se relajó, respiró soltando aire tranquilamente y sonrió.
- Lo admito, es mucho mejor de lo que me esperaba.
Le mostré la pequeña cocina, que en realidad no estaba separada del salón, simplemente era una parte de éste que había sido pintada de otra manera y en la que se habían colocado unos pobres muebles de cocina, una encimera y varios electrodomésticos; la guié también por el pequeño cuarto de baño y mi espaciosa habitación, con una cama demasiado amplia para mí sólo y el estrecho vestidor de puerta blanca.
Después de que mi amiga comprobara que sabía cuidar de mí mismo mejor de lo que ella sospechaba y de que pudiera felicitarme por mis labores de limpieza, nos sentamos en el sofá mientras yo comía algo de comida china que tenía en el frigorífico.
- Todavía no me has contado por qué has elegido este sitio para vivir – me dijo.
- Creo recordar que sí lo hice.
- No me refiero a Nueva York, me refiero a Brooklyn, a esta zona de la ciudad.
- Como ya te había comentado, las primeras semanas me hospedé en albergues y hostales porque el dinero no me daba para más. Un día, mientras realizaba mi ronda de buscar trabajo desesperadamente, llegué a este barrio, que es casi una ciudad por sí mismo, y comencé a pasear. Había sido un día horrible, me encontraba fatal anímicamente y creía que jamás encajaría en este lugar – ella puso cara de pena, sufría al imaginarme en esa situación – Pero entonces me fijé en una señal de tráfico, una de las tantas que hay para hacer publicidad del distrito. Esa en especial, quedará grabada en mi memoria para siempre. Sobre un fondo azul y verde, unas inmaculadas letras blancas anunciaban: "Welcome to Brooklyn. Home to Everyone From Everywhere”. Al leer esas palabras, supe que tenía que vivir aquí, costase lo que costase.
- Vaya…
- No te creas que fue fácil, tuve que buscar trabajo aquí y ahorrar lo suficiente para pagar el alquiler.
- Pero lo conseguiste, como todo lo que te propones – me sonrió, orgullosa de mí.
Hablamos durante horas y horas, teníamos demasiado que contarnos. No sé en qué momento de la noche exactamente me quedé dormido.
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